Ética y MoralGente y Sociedad

Baltazar Porras: Construir la Paz

La lógica del odio y la violencia nunca puede justificarse porque niega nuestra propia humanidad

 

 

La lógica del odio y la violencia nunca puede justificarse porque niega nuestra propia humanidad. Son palabras del Papa Francisco quien se ha convertido en apóstol incansable por la paz del mundo, por la superación de las guerras, por la inconveniencia de los odios, por la extirpación de los fanatismos y la lógica de la confrontación para generar miedos y paralizar cualquier iniciativa. La paz no se encuentra se construye dijeron nuestros obispos en Medellín en el lejano pero actual documento de Medellín.

Tres notas caracterizan la concepción cristiana de la paz, puntualiza Medellín: “la paz es, ante todo, obra de justicia. Supone y exige la instauración de un orden justo en el que los hombres puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su acceso a la verdad reconocida, su libertad garantizada. Un orden en el que los hombres no sean objetivos, sino agentes de su propia historia. Allí, pues, donde existen injustas desigualdades entre hombre y naciones se atenta contra la paz”.

Continúa Medellín: “la paz en América latina no es, por lo tanto, la simple ausencia de violencias y derramamientos de sangre. La opresión ejercida por los grupos de poder puede dar la impresión de mantener la paz y el orden, pero en realidad no es sino el germen continuo e inevitable de rebeliones y guerras”.

El Papa Francisco en continuidad con el pensamiento latinoamericano ha repetido machaconamente que “No es suficiente hablar de paz, se debe hacer la paz. Y quien habla solamente de paz y no hace la paz se contradice” (6 de junio de 2015). “La paz no es un producto industrial: la paz es un producto artesanal. Se construye cada día con nuestro trabajo, con nuestra vida, con nuestro amor, con nuestra cercanía, con nuestro querernos mutuamente” (11 de mayo de 2015). “No somos “ellos y yo”, somos “nosotros”. Queremos ser “nosotros”, para no destruir la patria, para no destruir el país”(Sarajevo, 6 de junio de 2015). “La paz auténtica es trabajar para que todos encuentren solución a los problemas, a las necesidades, que tienen en su tierra, en su patria, en su familia, en su sociedad. Así se construye la paz -como dije- «artesanal” “Cada acción y cada gesto de ustedes hacia el prójimo puede construir la paz. El auténtico constructor de la paz es el que da el primer paso hacia el otro. Y esto no es debilidad, sino fuerza, la fuerza de la paz” (11 de mayo de 2015).

Sirvan estos pensamientos para no desanimarnos en la fatigosa construcción de la paz y la fraternidad. Lo necesita también nuestra patria, lo necesitamos como ciudadanos libres y responsables para que el horizonte nos conduzca al diálogo y al entendimiento más allá de nuestras posturas preconcebidas en las que priva el desprecio del otro y no el acercamiento sincero y abierto.

Concluyo con este trozo de oración por la paz del Papa Francisco: “Virgen María, reina de la paz, tú que estuviste al pie de la cruz, alcánzanos de tu Hijo el perdón de nuestros pecados; tú que nunca dudaste de la victoria de la resurrección sostén nuestra fe y nuestra esperanza; tú que has sido constituida reina en la gloria, enséñanos la majestad del servicio y la gloria del amor. Amén”.-

 

Botón volver arriba