El Congreso Anfictiónico de Panamá

El Congreso de Panamá o Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826,
es considerado el precursor histórico e ideológico del actual sistema
interamericano cuya máxima institución es la Organización de Estados
Americanos (OEA), por ello se celebra la 56 Asamblea General en
Panamá en el Istmo. Se busca relanzar un multilateralismo de
consensos fundado en las aspiraciones de unidad e integración
característicos de la región.
El Congreso de Panamá, convocado por Simón Bolívar buscaba crear
una confederación de repúblicas hispanoamericanas para defender su
soberanía y cooperar militar y políticamente. La primera Conferencia
Internacional Americana tuvo lugar en Washington, D.C., del 2 de
octubre de 1889 al 19 de abril de 1890. Por ello, a través del tiempo, se
producen, dos documentos importantes para las relaciones regionales;
el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y la Carta
Democrática Interamericana.
La OEA es el principal foro político de la región americana, el lugar en
que los países de norte, centro, sur América y el Caribe se reúnen para
resolver sus diferencias y avanzar sus objetivos comunes. En la era de
la globalización, resulta más importante que nunca que los países
dialoguen de manera periódica.
El diálogo político multilateral entre los 35 ESTADOS MIEMBROS tiene
lugar en diferentes niveles, como la ASAMBLEA GENERAL, el CONSEJO PERMANENTE,
las REUNIONES REGIONALES DE MINISTROS y las CUMBRES DE LAS AMÉRICAS.
El diálogo político reviste una importancia fundamental, tal como lo demostró,
por ejemplo, la negociación y adopción de la CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA.
América Latina es un mosaico de realidades diversas, pero también un
espacio donde confluyen problemas comunes: inestabilidad política,
desigualdad económica, tensiones sociales y desafíos migratorios. El
continente latinoamericano vive un constante proceso de cambio. Los
países de esta zona del mundo, cada uno con sus singularidades,
intentan reescribir su papel en un mundo mediante la búsqueda de
nuevas alianzas internacionales, la consolidación de democracias, en
algunos casos aún frágiles, y las tensiones derivadas de las crisis
económicas marcan la actualidad de América Latina.
Uno de los fenómenos más visibles, y que sigue marcando la
actualidad, es el de los flujos migratorios hacia el norte. Miles de
personas continúan emprendiendo un arriesgado camino hacia Estados
Unidos, huyendo de la pobreza, la violencia o la falta de perspectivas,
una situación que vuelve a vivir una nueva vuelta de tuerca con el
regreso de Donald Trump a la primera línea política. La corrupción y el
narcotráfico socavan las débiles bases de las democracias.
Los resultados de las elecciones en el continente muestra un giro hacia
el conservadurismo, prefiero decirlo así en vez del desgastado eslogan
de derecha e izquierda. Hasta ahora el conservadorismo ha primado en
Argentina, Bolivia, Costa Rica, Chile Ecuador, El Salvador, Guatemala,
Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana.
El afianzamiento de gobiernos cercanos a Trump ha impulsado la
creación del denominado “Escudo de las Américas”. A los cuales
posiblemente se vayan adhiriendo otras naciones en concordancia con
los resultados electorales de los próximos comicios en la región,
esperando los resultados de Colombia y Perú.
Hubiera sido transcendental, que se incluyeran temas sobre Venezuela,
Haití, Nicaragua y Bolivia cuya irresoluble situación erosiona sus
sistemas políticos y desestabilizan la región.
