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El deporte ante lo inevitable en tiempos del coronavirus. Juegos Olímpicos serán pospuestos

Lo inevitable parece estar aquí. Ha llegado el momento de revaluarlo todo en los deportes. De la misma manera en que la curva del coronavirus sigue sin descender, la posibilidad de que vivamos algún sentido de normalidad no habrá de producirse hasta el verano, con buena suerte. Los Juegos Olímpicos son el último evento en sentir este impacto.

La devastación ha ido tocando las puertas de uno y cada uno de los deportes, y tal pareciera que solo los Juegos Olímpicos se mantenían con la esperanza de que la situación podría mejorar para julio y agosto, cuando debe efectuarse la cita estival de Tokio, Japón. La realidad, sin embargo, lo ha sobrepasado todo y se da por seguro que la cita de verano será pospuesta, de acuerdo con varios reportes de prensa.

“Sobre la base de la información en poder del COI, una posposición ha sido decidida’‘, expresó Dick Pound, uno de los más altos ejecutivos de ese organismo deportivo mundial, al periódico USA Today. “Los parámetros para seguir adelante no han sido determinados, pero los Juegos no van a comenzar el 24 de julio, eso si lo sé’‘.

Canadá y Australia dijeron que no van. España, Italia, Brasil y Noruega están a punto de hacer otro tanto. ¿Cuánto faltará para que las autoridades deportivas de Estados Unidos sigan este camino? Si este país cierra la puerta al Comité Olímpico, entonces no habrá marcha atrás.

NADIE QUIERE NI LO DESEA

Si en un principio el COI estaba atrincherado en su idea de realizar los Juegos de Tokio a como diera lugar, ya se empieza a recular y se ofrece un plazo de cuatro semanas para evaluarlo todo, pero parece un ejercicio fútil de pérdida de tiempo. Todos los modelos apuntan a que la epidemia habitará mucho más que eso entre nosotros.

Los Juegos podrían aplazarse hasta el 2021. Muchos países no están en condiciones físicas ni mentales de armar y enviar a la capital nipona sus delegaciones hasta que esta crisis sanitaria comience a retroceder. Miles de deportistas ni siquiera pueden acceder a gimnasios o terrenos, mientras se cancelan eventos clasificatorios en varias disciplinas como el beisbol y el boxeo. Nadie tiene la mente en los Juegos y el COI comienza a darse cuenta de esto.

No por gusto Sebastian Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo, pidió al COI posponer los Juegos, diciendo que organizar la competencia en julio no es factible ni deseable. “Nadie quiere ver que se posponen los Juegos Olímpicos, pero como he dicho públicamente, no podemos celebrar el evento a toda costa, ciertamente no a costa de la seguridad de los atletas, y una decisión sobre los Juegos Olímpicos debe ser tomada rápidamente”.

Mientras la pandemia avanza y las muertes se amontonan en las cifras, la cruda realidad debe recorrer las oficinas de la NBA y el Hockey, las dos ligas que se vieron impactadas de inmediato. La visión no puede ser más aterradora: este puede ser un año sin campeón. Sin nada.

El béisbol contempla una situación algo distinta y se muestra a la expectativa de lo que pueda suceder en las próximas semanas. Los calendarios se hacen y deshacen a una velocidad tremenda, mientras se pierde una semanas tras otra, de la misma manera en que un país cede territorio ante un invasor invisible.

Las Grandes Ligas deberá decidir, cuando todo esto pase, si vale la pena efectuar una campaña con unas docenas de juegos. Díganme pesimista, pero aún no se ve la luz al fin del túnel y las autoridades médicas comentan una y otra vez que lo peor aún no se ha cebado en la humanidad.

UN SENTIDO DE NORMALIDAD

Una tras otra, las carteleras de boxeo han ido cayendo como moscas. Los púgiles, de los campeones más reconocidos al más desconocido de los journeyman que pueblan los gimnasios del planeta sienten el miedo a la enfermedad y a no poder cobrar el único cheque que saldría de sus peleas. Europa y Estados Unidos son las fuentes más importantes del deporte de los puños y son precisamente los territorios más atenazados.

Solo la NFL está libre de tormento y quién sabe lo que ocurrirá de aquí al otoño. Por lo pronto, es la única liga que ha ofrecido una noticia no relacionada con el Covid-19: Tom Brady se largó de Boston a Tampa Bay y por unas horas el deporte fue deporte a secas, relevante en sí mismo.

Así que estamos advertidos. Duele pensar que no tengamos reyes en la NBA, ni que nadie levantará la Copa Stanley o que el Canelo Alvarez deje de enfrentar a Gennady Golovkin una tercera ocasión. Y, sin embargo, puede pasar en este mundo donde ya las muertes de la epidemia pasan de 15,000.

El regreso del béisbol, el básquetbol, el fútbol, el boxeo y los mismos Juegos Olímpicos sería una medida de normalidad, una indicación que la vida vuelve a sus cauces de antes, de las multitudes y las pasiones. Desafortunadamente, ese momento no está al doblar de la esquina. No se trata ya de cancelar y posponer, sino de esperar.

 

 

 

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