Cultura y ArtesMúsica

Franco Corelli y su inmortal «Nessun Dorma»

 

Rarezas del tenor Franco Corelli en su centenario – Opus 94, 94.5 FM

 

¿Por qué se considera la interpretación de «Nessun Dorma» (de la ópera «Turandot», Giovanni Puccini) de Franco Corelli (Ancona, 8 de abril de 1921 – Milán, 29 de octubre de 2003) la mejor de la historia de la música?

 

La consideración de la versión de Franco Corelli como la mejor de la historia (a menudo en rivalidad directa con la de Luciano Pavarotti) no es solo una cuestión de gusto, sino de parámetros técnicos y estéticos muy específicos dentro del mundo de la ópera.

Aquí te detallo las razones por las cuales los puristas y críticos suelen situarlo en la cima:

1. El «Squillo» y el Volumen

Corelli poseía un instrumento vocal de proporciones masivas. Su voz tenía un squillo (un brillo metálico penetrante) que le permitía cortar a través de una orquesta completa sin esfuerzo. En el contexto de Turandot, una ópera de orquestación densa, la capacidad de Corelli para proyectar su voz era incomparable.

2. Los Agudos y el Fiato

A diferencia de otros tenores que «golpean» la nota y la sueltan, Corelli era famoso por su fiato (control de la respiración).

  • El Si natural: En el clímax del «Vincerò», Corelli solía sostener la nota mucho más tiempo de lo que indica la partitura, con una potencia que parecía no agotarse.

  • Elasticidad: A pesar de tener una voz de tenor dramático, podía realizar diminuendos (reducir el volumen gradualmente) en notas altas, algo extremadamente difícil para una voz de su tamaño.

 

 

3. El Personaje del «Príncipe Ignoto»

Mientras que la versión de Pavarotti es celebrada por su claridad solar y elegancia, la de Corelli es valorada por su virilidad y heroísmo. Calaf es un príncipe guerrero y apasionado; la voz de Corelli, con su matiz oscuro y su vibrato característico, transmitía esa sensación de peligro y triunfo romántico que muchos consideran más fiel a la intención de Puccini.

4. La Técnica del «Laringe Baja»

Corelli perfeccionó una técnica de laringe baja que le daba a su sonido una robustez cavernosa pero brillante. Esto hacía que su interpretación de «Nessun Dorma» no sonara solo como una canción hermosa, sino como un grito de victoria absoluto.


Nota Curiosa: Se dice que Corelli era tan perfeccionista y sufría de tal pánico escénico que, a pesar de su poderío vocal, a veces necesitaba que su esposa lo empujara al escenario. Esa tensión emocional a menudo se filtraba en su canto, dándole una urgencia que pocos han logrado replicar.

Si bien la versión de Pavarotti en la Copa del Mundo de 1990 la convirtió en el innegable estándar popular, en los círculos especializados de la ópera el «Nessun Dorma» de Corelli —especialmente sus grabaciones en vivo en el Metropolitan Opera— sigue siendo el estándar de oro de la fuerza atlética vocal.

Finalicemos oyendo a Corelli con «E lucevan le stelle», en su fantástica presentación en el Teatro Real de Parma, el 21 de enero de 1967. Un increíble dominio del diminuendo, así como también el frenesí y la participación explosiva del público (hay que escucharlo para creerlo). Los gritos de «bis» tras «E lucevan le stelle» parecían no tener fin. El público exigía el bis y, una y otra vez, ahogó el sonido de la orquesta hasta que Corelli les indicó con un gesto que cantaría para ellos después que concluyera la ópera, cosa que hizo.

 

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