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Gehard Cartay Ramírez: Bitácora venezolana (II): El poder muta para mantenerse, pero sus crímenes continúan

A tres meses del ataque, Venezuela vive «rodrigato» con Diosdado agazapado y Machado al acecho | Acento

 

El desprecio por los derechos humanos

Como la muy repetida sentencia gatopardiana, en Venezuela asistimos a un proceso de “cambios” para que todo continúe igual.

Este mes de mayo lo corrobora, especialmente en materia de derechos humanos. No ha habido variación alguna en los crímenes del Estado, a pesar de los anuncios de Trump sobre los “logros” del Rodrigato en materia de recuperación económica, esos mismos que, según el inefable presidente de Estados Unidos, “nos tienen a los venezolanos bailando en las calles y ganando mucho dinero”.

Ironías aparte, lo realmente cierto es que estamos igual que antes, sólo que sin Maduro en el mando. Lo realmente cierto, insisto, es que seguimos siendo víctimas de un régimen cuyo desempeño en materia de violación de derechos humanos resulta peor si se lo compara con dictaduras como la de los generales Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez durante el siglo pasado.

Este mes que está por concluir demostró con creces cómo el chavomadurismo y el Rodrigato han reiterado su contumacia reiterada en esta materia con un hecho atroz y criminal contra los derechos humanos, como lo fue la confirmación de la muerte en la cárcel, y por tanto, bajo custodia del Estado, del ciudadano venezolano Víctor Hugo Quero Navas, luego de meses de ocultamiento y de burla a su señora madre, Carmen Navas, de 82 años, a quien engañaron permanentemente comunicándole que su hijo preso se encontraba bien, pero negándole la prueba de vida que ella siempre les exigió.

Por si fuera poco, colectivos del régimen acosaron a la señora Navas sin importarles su avanzada edad y hasta la amenazaron si seguía su incansable peregrinaje por las cárceles en busca de información sobre su hijo preso. Incluso, con una ironía también criminal, un juez le negó a Quero Navas el beneficio de la mal llamada Ley de Amnistía, aunque ya estaba muerto.

Quero Navas, por cierto, no era un terrorista, ni un traidor a la patria, ni un incitador del odio, como rezan siempre los “delitos” que el régimen le atribuye a cualquiera que disienta y caiga en las garras de sus represores. Era, simplemente, un venezolano trabajador, un buhonero que se ganaba la vida en ese oficio, alguien que, desgraciadamente, fue detenido en mala hora por esbirros del régimen. Pero su caso, por supuesto, no es único: son miles de compatriotas a quienes han asesinado, torturado, secuestrado o desaparecido en todos estos años, sin que sus familiares puedan saber dónde están o cómo se encuentran.

Esa vileza desdice de la Constitución que, en su momento, aprobaron con la pompa del caso quienes hoy la violan alevosamente. Por desgracia, estos crímenes se vienen multiplicando. Organizaciones defensoras de los derechos humanos contabilizan documentalmente 27 presos políticos fallecidos en la cárcel, al menos desde 2014. Entre esas víctimas mortales figura, por cierto, el general Raúl Isaías Baduel, amigo íntimo de Chávez Frías, y luego su ministro de la Defensa, preso más tarde por órdenes suyas, a pesar de haber hecho posible el retorno de aquél tras los eventos del 11 y 12 de abril de 2002, cuando renunció a la Presidencia ante una protesta multitudinaria en Caracas, con trágico saldo de numerosos muertos y heridos. Todos estos crímenes forman parte de un “esquema sistemático”, según lo ha denunciado el Foro Penal y lo han documentado informes de la Naciones Unidas.

No obstante, Jorge Rodríguez anunció la semana anterior que serían “liberados” otros 300 presos políticos, lo que no se ha producido todavía pues siguen las excarcelaciones por cuenta gotas. Se informó las de algunos presos militares, pero aún quedan muchos más detenidos, todo lo cual reitera la permanente actuación del régimen que siempre anuncia cambios para que nada cambie, en realidad.

 

La amenaza de una provisionalidad prolongada

Mientras tanto, el Rodrigato sigue ganando tiempo en su estrategia de consolidar su “provisionalidad prolongada”.

Pero ese objetivo perverso no es ni será aceptado por la inmensa mayoría de los venezolanos que ansían un cambio de régimen cuanto antes, porque la posibilidad de salir de la manera más rápida de esta inmensa crisis sólo puede ser mediante acciones expeditas, enérgicas y contundentes, por supuesto que dentro de una estrategia que priorice la paz, la tranquilidad y la estabilidad de Venezuela durante ese proceso.

Aquí no cabe, de ninguna manera, la continuación de los últimos 27 años, y quienes lo pretendan hacer siguen empeñados en desconocer el mandato de los venezolanos, es decir, de la soberanía nacional. No es posible ya continuar en el poder a contra corriente de los deseos del pueblo venezolano, que ya decidió en el 2024 la ruta que el país debería seguir en sustitución de la situación que hemos sufrido por tanto tiempo.

Resulta obvio que mientras la situación no evolucione en forma positiva y dinámica esos imprescindibles cambios tienden a ralentizarse y, por lo mismo, no se podrá restituir la confianza y la sinceridad a que aspiramos todos. Menos aún podremos superar la crisis política, económica y social, comenzando por el rescate de la democracia y sus instituciones, el estado de Derecho, el respeto a los derechos humanos y la superación urgente de la situación de empobrecimiento generalizado de los venezolanos mediante políticas que conduzcan a la creación de fuentes dignas de trabajo y empleo, así como a elevar sus niveles de vida y su poder adquisitivo. Estas certeras urgencias explican, por ejemplo, la preocupación generalizada por los presos políticos y la asfixiante falta de libertad de los venezolanos en muchos sentidos.

 

La oposición democrática se consolida en Panamá

El pasado fin de semana, María Corina Machado se reunió con casi todos los factores de la oposición democrática, con la excepción del partido Un Nuevo Tiempo, que se ha deslindado por propia voluntad luego de los comicios del 28 de julio de 2024.

Fue una reunión de dos jornadas: la primera -celebrada el sábado 23 de mayo- consistió en un encuentro entre los miembros de la Plataforma Unitaria y otras organizaciones que no están integradas a esta, es decir, casi toda la oposición democrática, sus partidos y movimientos políticos, así como sus líderes más destacados. (Hubo algunas críticas por la presencia de ciertos dirigentes opositores. Nunca faltan, y menos ahora por las especulaciones de toda naturaleza en las redes sociales, este tipo de cuestionamientos por parte de quienes presumen de “incontaminados” y hasta se atreven a decirle a María Corina con quiénes debe reunirse y con quienes no). En todo caso, como bien lo expresó la líder fundamental, en este esfuerzo por rescatar a Venezuela “cabemos todos y todos somos necesarios”, de acuerdo a la disposición y posibilidades de quienes se integren, desde luego.

Esta primera reunión tiene una importancia capital, por cuanto concreta un esfuerzo unitario de la mayor importancia entre María Corina Machado y la gran mayoría de los partidos opositores. Bien se sabe que, luego de 28 de julio de 2024, no se había producido una reunión de todos los sectores opositores y esta de Panamá es, sin duda, un buen augurio para la unidad total frente al régimen y de cara a unas próximas elecciones.

Un logro muy importante, ratificado luego por los voceros de la Plataforma Unitaria, fue haber otorgado prioridad a las elecciones presidenciales en el cronograma planteado en la reunión, tema que tuvo el respaldo de todos los asistentes. La otra decisión adoptada fue la de establecer una unidad de mando, la cual recaerá sobre María Corina Machado como líder del movimiento y próxima candidata presidencial.

La segunda reunión fue al día siguiente, domingo 24, con su comando operativo más cercano y algunos partidos y movimientos que no están integrados en la Plataforma Unitaria, como el propio Vente y los movimientos que encabezan César Pérez Vivas y Antonio Ledezma, entre otros. Durante esta reunión fueron discutidas la estrategia a seguir a futuro y la manera de abordar el próximo proceso electoral presidencial, sobre lo cual se seguirá discutiendo pues se trata de una materia que deberá abordarse entre el régimen y la oposición democrática, como es de suponer, bajo la tutela del gobierno de Estados Unidos.

También acordaron el regreso de algunos dirigentes opositores que se encuentran en el exilio, como el propio Pérez Vivas, quien anunció que lo hará en las próximas semanas.

 

El vasallaje obsceno del Rodrigato 

En el cumplimiento de su estrategia para lograr esa “provisionalidad prolongada”, como señalamos antes, el Rodrigato se ha rebajado al papel de vasallos obscenos que obedecen ciertas instrucciones de Washington, pero sin cumplir las que se refieren a la excarcelación de los presos políticos, ni tampoco a las supuestas mejoras que ha debido traer consigo esta etapa de estabilización y recuperación económica y financiera.

Atrás quedaron sus poses antiimperialistas, hoy olvidadas, a pesar del gran daño que le ocasionaron a la economía venezolana. Porque no hay que olvidar que a mediados de la primera década de este siglo el régimen chavista inició una cadena de expropiaciones de empresas estadounidenses, mientras otras de capital extranjero abandonaron entonces el país ante el temor de ser afectadas por aquellos discursos y acciones tan irresponsables como infantiles. El daño fue colosal, no sólo por haber ahuyentado tales inversiones, sino porque casi todas -por no decir todas- esas empresas expropiadas luego fracasaron y hoy no existen o son ruinas que ejemplifican la falta de seriedad y de visión de quienes llevaron a la práctica aquellos discursos absurdos.

Hoy estamos viendo la otra cara de la moneda, luego de los eventos del tres de enero y del vasallaje vergonzoso del Rodrigato ante Trump y su Gobierno. Por lo visto, este giro radical del antiimperialismo de antaño a la sumisión obscena de hoy ante Estados Unidos sólo pareciera justificarlo el propósito bastardo de los sucesores de Maduro de continuar en el poder al precio que sea.

Hoy ya no les importan los discursos antiimperialistas de sus jefes en el pasado reciente y, por lo visto, no quieren ni siquiera recordarlos, salvo algunos disidentes radicales minoritarios y sin importancia, marginados por el Rodrigato, que reclaman la actual sumisión. En lo que no parece haber duda de parte de ellos es que, por ahora, se sienten muy cómodos al ser tutelados por Trump y recibir semanalmente la visita de los jefes estadounidenses para inspeccionar, revisar y examinar si se están cumpliendo sus instrucciones en esta primera fase de “estabilización”, tal como lo dictan los mandatos de la metrópolis gringa.

 

 

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