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Karina Sainz Borgo: Conocer la verdad

A las democracias se las construye desde las bases, cuanto más sólidas y verdaderas, mejor

🇯🇵 JAPÓN LE ADVIRTIÓ A HUGO CHÁVEZ HACE MÁS DE 20 AÑOS QUE CARACAS ERA ALTAMENTE VULNERABLE A UN GRAN TERREMOTO. EL INFORME EXISTÍA. LAS RECOMENDACIONES TAMBIÉN. Este recorte de prensa corresponde

 

En una entrevista con la periodista Erika de la Vega, la premio Nobel de la Paz María Corina Machado ofreció una lectura hasta ahora no enunciada de la realidad venezolana tras los dos terremotos de 7.1 y 7.5 que sacudieron la parte norte ese país. «No solo se derrumbaron edificios, también se derrumbaron caretas, se derrumbaron mentiras. Ha emergido la verdad. Una verdad que los venezolanos hemos estado buscando, aunque sea dura y cruda. Sólo así tendremos fundaciones robustas para construir lo que viene», dijo. Esta semana, ‘The New York Times’ publicó fotografías de varios conjuntos residenciales colapsados de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), el programa estatal de vivienda social creado en 2011. El que hasta ahora había sido presentado como uno de los grandes logros del régimen bolivariano, ocultaba problemas de ejecución y supervisión que el terremoto ha dejado a la vista. El derecho a la verdad, a conocer y saber de qué estaban hechas las promesas habitacionales del chavismo se postergó durante años hasta este 24 de junio, cuando quedaron a la vista columnas de poliespán y paredes de utilería recubiertas de cemento.

En 2005, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón entregó al gobierno de Hugo Chávez un plan básico para la prevención de desastres en el área metropolitana de Caracas. El informe no predijo un terremoto concreto, pero sí identificó escenarios de riesgo, estimó posibles daños y recomendó reforzar edificios vulnerables, actualizar normas de construcción, ordenar el crecimiento urbano, preparar planes de emergencia y fortalecer la gestión del riesgo. En una fotografía que ha vuelto a circular por las redes puede verse a Hugo Chávez recibiendo el documento de manos de un funcionario japonés. La verdad durante años insistentemente maquillada y oculta se revela de la manera más abrupta.

En su libro ‘La hermandad de los astronautas’ (Debate), Ricardo Gil Lavedra narra en primera persona su papel en los juicios contra la dictadura militar argentina, en 1985. Hasta entonces, se pensaba que reconciliar significaba no abrir heridas. Quienes llevaron adelante aquel juicio intuyeron desde el comienzo el efecto reparador de la verdad. Saber lo que ocurrió y está ocurriendo en Venezuela no resucitará a los muertos, pero evitará la claudicación moral. Según las cifras oficiales difundidas hasta ahora, el total de víctimas mortales sobrepasa los 2.500. Tampoco ese dato es confiable, aseguran los expertos. Nada de lo que se construya sobre una falsedad aguantará. Al fuego se le apaga por detrás, dicen los labriegos. A las democracias se las construye desde las bases, cuanto más sólidas y verdaderas, mejor. Los ciudadanos venezolanos merecen saber lo que pasó.

 

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