CorrupciónÉtica y MoralGente y SociedadPolítica

Jorge Vilches: Descarriló el partido del amor

«Con el accidente de Urda se acabaron los bailes de Sánchez imitando a Nicolás Maduro. Se han quedado desencajados. El partido del amor ya no sirve»

Descarriló el partido del amor
IMAGEN GENERADA POR IA

Hay quien dice que no hablemos de sanchismo porque en realidad lo que está destruyendo la convivencia, el Estado y el orden constitucional es el PSOE. Aseguran, y no con sosiego, que concentrar las críticas en eso que llamamos «sanchismo» es blanquear a un partido que, salvo excepciones, ha sido un cáncer en la historia de España. Dicen, y lo hacen azorados, que es una organización que ha dedicado la mayor parte de su tiempo, no todo, a tres cosas: mentir, robar y dividir a los españoles.

Afirman, y ponen ejemplos con nombres y apellidos, que el mundo cultural y mediático que los rodea es quien legitima sus mentiras, su corrupción y su guerracivilismo. Sostienen, y a la vista está, que los socialistas viven de la demagogia, la contradicción y la inmoralidad para disfrutar de espaldas al bien común. Concluyen, y no les falta razón, que el PSOE ha campado a sus anchas en nuestro país creando una mentalidad progre porque la derecha se lo ha permitido.

No van desencaminados. El PSOE ha ido de mal en peor desde que el PP ganó las elecciones en 1996, demostrando que podía disputar el Gobierno al socialismo. Fue entonces cuando los socialistas giraron hacia el extremismo con Zapatero, para luego adoptar el populismo y aliarse con los independentistas. Demostraron que no soportan la alternancia en el poder, ni que exista oposición, una prensa libre y un Poder Judicial independiente. También dejaron claro que no aguantan un mundo académico o cultural que no sea de combate contra la derecha.

Viven desde hace muchísimo tiempo en la soberbia y la arrogancia del que se cree superior intelectualmente, como si fueran una raza especial de seres humanos. Sufren el síndrome del profeta desatendido, del que recurre a la violencia, a la exclusión o la cancelación cuando el otro no coincide con sus postulados. Su fin es apropiarse del Gobierno para siempre, y eso justifica cualquier medio. Incluso abrazarse a los golpistas y terroristas diciendo que estos son más demócratas que quienes nunca han dado un golpe o matado a nadie. Esta mentalidad se ha inoculado durante generaciones, por lo que a nadie va a sorprender que haya millones que sigan votando al PSOE.

En su descaro, los socialistas prepararon una campaña infantil que funcionaba porque encajaba con la cultura política de su votante. El PSOE se presentaba como el partido del amor. Frente al cabreo de las derechas, el equipo de Sánchez pergeñó una gira festivalera, a modo de fiestas veraniegas de pueblo. Prepararon canciones, bailes, besuqueos, camisetas de peña y eslóganes jipis. Querían presentar la España de la sonrisa boba frente a la realidad de un país que se cae a pedazos.

«Querían presentar la España de la sonrisa boba frente a la realidad de un país que se cae a pedazos»

Deseaban demostrar que eran el partido del sentimiento, obligando a Pedro y a Begoña a besarse en público, y contando en un programa de televisión que «no solo se folla, también se hace el amor». Y para repartir ese amor, Sánchez usaba el Consejo de Ministros para anunciar un gasto público alocado, con subida de sueldos públicos y de subvenciones, como si el dinero no fuera de nadie. ¿Para qué usar el dinero del partido en la campaña electoral cuando se pueden utilizar fondos públicos del Estado?

Pero con el accidente de Urda se acabaron los bailes de Sánchez imitando a Nicolás Maduro. Se han quedado desencajados. El partido del amor ya no sirve. Tampoco pueden encarar la campaña hablando de la gestión, porque no hay por dónde cogerla. No me refiero solo al desastre de la vivienda y de Ceuta. La Comisión Europea exigió en 2023 al Gobierno de la «coalición de progreso» renovar la línea de AVE Madrid-Sevilla tras calificarla como «obsoleta». Y entregó a Sánchez 111 millones de euros para hacerlo. ¿Dónde está ese dinero? ¿Por qué no se ha hecho nada? ¿A qué se han dedicado Sánchez y sus mariachis socialistas durante este tiempo? ¿Cómo es posible, por decir algo, que TVE no haga un miserable reportaje sobre la situación y la financiación de las infraestructuras después de tantos muertos? ¿Y el sindicato de la ceja y los acampados de Sol, qué dicen? Las respuestas a esas preguntas deberían acabar con el sanchismo, el PSOE y las izquierdas en general.

Temo que de su política del amor quede su permisividad con el desorden callejero y con los ataques a los partidos de la derecha. Llenarán la vida pública de barro y cizaña para preparar los años de oposición en el caso de que no haya una carambola electoral. Animarán el activismo más cutre para incendiar las calles y que no haya paz, como dijo la portavoz de la izquierda madrileña. Activarán a los miserables de la ceja, callados cuando la desgracia señala a un Gobierno de izquierdas. Impulsarán a sus terminales mediáticas para agitar y hacer propaganda. Trabajarán por una dulce derrota que no les deje mal colocados para el día después. Esto, o bien el PSOE nos dará una sorpresa antes del 29-N que nos helará la sangre.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba