La tragedia socava el poder chavista, pero Trump no acelera la transición política
Si María Corina Machado logra entrar en Venezuela, los planes pueden precipitarse
El doble terremoto sufrido por Venezuela ha socavado aún más el poder chavista; sin embargo, aun ganando influencia en el país como factor clave para la reconstrucción, la Administración Trump no parece dispuesta a acelerar la transición política que acabe dando paso a unas elecciones libres y la constitución de un gobierno con legitimidad democrática.
Los venezolanos están constatando el derrumbe no sólo físico de su entorno, sino también el desplome de todo un sistema político-social del que ya solo quedaba la carcasa: militares que no se han volcado en las tareas de desescombro, autoridades que entorpecen a los equipos de rescate, hospitales sin medios necesarios para emergencia, viviendas construidas para las clases populares de tan mala calidad que han sido las primeras en colapsar.
La frustración ciudadana en las zonas afectadas es enorme, y la mejor manera de que el país recupere su esperanza es contar con alternativas políticas que actúen ya y preparen unas próximas elecciones con un calendario a la vista. Pero Washington se empeña en preservar ante todo la autoridad de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, sin ni siquiera ‘autorizar’ el regreso de la opositora María Corina Machado al país.
El desastre natural sufrido por Venezuela marca el colapso del chavismo, también ante quienes hasta el final lo venían defendiendo. Parte del sufrimiento de hoy es consecuencia de las perversidades mismas del sistema. Un ejemplo de ello es la Misión Vivienda, que durante años se jactó de construir casas para las clases populares y ahora muestra la realidad de construcciones mal realizadas, –en parte por empresas turcas, iraníes y bielorrusas– que no se sujetaban a estándares de calidad, alimentaron el enriquecimiento corrupto de los dirigentes chavistas y procuraron retener cautivo el voto de quienes aspiraban a una de esas viviendas o la habían recibido.
Otro ejemplo es la Misión Barrio Adentro: los dispensarios cubanos que pretendían el control social de las barriadas y excusaban al Gobierno de invertir en la red pública de hospitales, tan carentes de todo tipo de insumos sanitarios todos estos años.
La inoperancia de los militares, que no han aportado la maquinaria de desescombro que se supone que debían tener y sobre todo se han dedicado a contemplar las labores de rescate, ha soliviantado en extremo a los venezolanos, quienes han silbado a Delcy en algunos de sus desplazamientos a zonas afectadas.
Ante un devastador desastre natural, una dictadura eficiente puede ganarse a los ciudadanos si reacciona de manera oportuna, pero el chavismo no lo es. Una situación como la presente pone al descubierto, justamente, todas sus deficiencias, así como la falsedad de su relato.
No es que los ciudadanos vayan a movilizarse para hacer caer al Gobierno, pues ahora más que nunca la prioridad es sobrevivir, pero entre la percepción de inoperancia de quienes están al mando del país y una mayor dependencia de la coordinación y de los medios que Washington pueda aportar se abre la ocasión para que Washington ponga más contra las cuerdas al poder chavista. Sin embargo, no parece que esto último esté sucediendo.
María Corina Machado y otros dirigentes de la oposición saben que su labor está hoy en las calles de Venezuela, ayudando a sus conciudadanos a superar los daños causados por los seísmos y participando de su suerte, y harán todo lo posible para que sea así. Son conscientes de que la presente tragedia cambia la situación política y obliga a jugar en una nueva pantalla, precipitando las previsiones que podían haberse establecido sobre el calendario de transición. Si Machado logra entrar en el país, obligará a Trump a mover ficha.