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Miramundo: Escuchando a la caca

Como de una verdadera mina de oro se refiere la revista SCIENCE a los detritus arqueológicos que contienen un caudal enorme de información,  reveladores de la dieta y la salud de nuestros antepasados, la evolución de la vida parasitaria y su influencia en la ecología y el desarrollo de la microbiota; los mismos que comienzan a liberar sus secretos gracias al método diseñado por dos investigadoras del Instituto Max Planck en Jena, Alemania.

 

 

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Baños romanos en Efeso, Turquía

 

Hay gente para todo, dicen que bromeaba un famoso torero, y ciertamente es admirable el entusiasmo y la constancia con que las doctoras Maxime Borry y Christina Warinner trabajaron durante años hasta patentar el CoproID, un método que, literalmente, hace hablar a la caca acumulada en el curso de la historia.

 

 

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Coprolitos de Xiaosungang en China

 

Hasta ahora era difícil identificar si una porción determinada provenía de alguno de nuestros ancestros o de su perro, acompañante fiel en la penumbra de su caverna; porque son similares en forma y tamaño, poseen la misma composición y se confunden en los sitios arqueológicos porque los canes formaban parte del menú cotidiano de muchas tribus mientras ellos solían alimentarse con las deposiciones humanas.

 

 

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Una reliquia vikinga

 

 

Problemático era, entonces, realizar pruebas genéticas sencillas y  normal la confusión del ADN entre ambas especies, hasta que el equipo de investigadoras de las universidades de Harvard y Oklahoma desarrolló el método Copro-ID, combinando el análisis del ADN de un huésped antiguo con el software de una máquina de aprendizaje adaptada a la microbiota de heces actuales y logró establecer su procedencia con absoluta exactitud.

Las aplicaciones del descubrimiento son incalculables, según explica la doctora Warinner, no sólo en arqueología sino en el campo de las ciencias forenses y ecológicas.

 

 

image.jpegGrano de polen de amaranto en un coprolito de Durango, México.

 

 

Y es que, a medida que aumenta el catálogo con la data, la capacidad de identificar con precisión el origen de las deyecciones permitirá la investigación directa de los cambios en la estructura y el funcionamiento de la microbioma intestinal a través de las épocas, profundizando en la intolerancia a los alimentos y una vasta gama de temas relacionados con la salud de nuestra civilización.

Varsovia, junio 2020

 

 

 

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