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  Raúl Ochoa Cuenca: Sí, mejor me quedo en mi bunker

 

A propósito de un mensaje de audio en donde la persona que habla dice ser el Dr Ricardo Koesling, conocido abogado venezolano, me permito respetuosamente diferir sobre lo expuesto en ese audio, del cual obviamente no tengo la seguridad de quien habla sea la persona antes mencionada.

Las visitas de Estado la hacen los jefes de Estado, no el fiscal de una Corte Internacional.  El fiscal Karim Khan muy probablemente le anunció a Maduro y posiblemente a otros exponentes del gobierno venezolano que están siendo investigados y que aspira que esta investigación cuente con la colaboración de los órganos administrativos del estado venezolano, teniendo como base el principio de complementariedad.

El Memorándum de entendimiento el cual firmaron ambas partes, no es otra cosa que una forma menos traumática procesalmente, por parte del tribunal, de pretender llegar a la verdad sobre las acusaciones que recaen en este caso sobre un grupo de personas en funciones de gobierno en la República Bolivariana de Venezuela.

En el supuesto que el gobierno venezolano haga caso omiso a su firma del Memorándum de entendimiento y por lo tanto no colaboren con los agentes instructores de esa alta Corte y quienes, vale la pena recordar, en pocos días estarán en suelo venezolano con ese fin, de todos modos la verdad siempre será establecida.

En otras palabras, con la ayuda institucional de las autoridades del gobierno o sin ella,  habrá una conclusión, aspecto este el cual motivó al fiscal Karim Khan a aceptar la invitación para visitar Miraflores, la cual no es otra que encontrar la verdad sobre lo ocurrido en Venezuela en estos ya largos y sufridos años, para así actuar en consecuencia.

Pero si de verdad son inocentes, como afirma Tarek Saab, alias el poeta de la Revolución, no debería haber objeción alguna en prestar la ayuda a esos inspectores instructores de la CPI y permitirles en total libertad el acceso a la verdadera información, obviamente sin trucos ni subterfugios tan familiarizados con la conducta de esos ”caballeros”.

Por otra parte y ya para concluir esta brevísima nota, es muy llamativo que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, no estuviese entre los principales invitados en el salón Bolívar del Palacio de Misia Jacinta.

¿Será que estrechar la mano a quien profesional y moralmente el mundo lo considera un hombre probo como es el caso de Karim Khan, le creaba cierto nerviosismo al verdugo de Ciudad Bolívar? ¿Cómo estrechar la mano al fiscal de la Corte Penal Internacional siendo como lo soy un asesino confeso? No es que me importe mucho, pero……

Y si Karim me pregunta qué le digo, ¿que a la mujer la maté en un arrebato de celos?  No, definitivamente mejor no voy al acto. Seguro que cuando  brinden con la finísima champaña Moet et Chandon ( la preferida de Cilita ) el fiscal no se me acercaría para preguntarme en voz muy baja y al oído qué se siente ser el asesino de dos personas.

Sí, definitivamente, cuesta entender que el presidente del más alto tribunal de una nación, que hasta veinte años atrás estaba considerada como la más representativa democracia de Latinoamérica, sea un doble homicida.

Sí, definitivamente, tiene razón el compañero presidente obrero cuando me dijo: Maikel  quédate tranquilito en tu bunker de Fuerte Tiuna porque ¿y si el fiscal Khan en ese español machucado que habla te pregunta por la banda de los enanos?

Sí definitivamente, mejor me quedo en mi bunker con mi media costilla viendo la última versión dramática de Netflix titulada: “ De ahora en adelante sálvese quien pueda “.

 

Raúl Ochoa Cuenca, en Anfi del Mar el 6 de noviembre de 2021

 

 

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