Treinta años no son quinientos
Sheinbaum no ve exigible responsabilidad para lo que Castro hizo por sí mismo años atrás, pero al Rey de España se le puede demandar por lo que otros llevaron a cabo hace 500 años

La Justicia de Estados Unidos persigue a Raúl Castro por el derribo de dos aviones civiles en 1996. Hubo cuatro muertos. Y Claudia Sheinbaum ha soltado eso de pelillos a la mar y que se mire para otro lado: «¿qué sentido tiene que acusen a una persona por lo que pasó hace 30 años?». Eso ha dicho y es una afirmación cuestionable para cualquier dirigente, pero en el caso de la presidenta mexicana roza un descarnado sectarismo fuera de todo razonamiento. Porque viene a decir que hay delitos políticos que prescriben a los treinta años mientras que otros se mantienen vivos y pendientes de reparación durante cinco siglos. Sheinbaum no ve exigible responsabilidad para lo que Castro hizo por sí mismo años atrás, pero al Rey de España se le puede demandar por lo que otros llevaron a cabo hace 500 años, durante un proceso de conquista que asentó a los descendientes en América para siempre y allí se quedaron. ¿Por qué valen menos las supuestas víctimas del dirigente cubano, por qué pesa más lo que hiciera Cortés o algunos encomenderos? Inexplicable, salvo que se trata de una líder de la izquierda global para quien la violencia es un conflicto ideológico antes que ninguna otra cosa y por eso se puede vestir con caretas distintas según quien la ejerza. Ven la violencia como un argumento, no como un crimen.
