Sir David Attenborough: Una vida dedicada a la Conservación

Hay que «conocer para querer y querer para cuidar» por eso, a través de estos artículos, buscamos dar a conocer la belleza de las especies de aves que integran la privilegiada biodiversidad de Venezuela.
Por eso debemos exaltar la asombrosa obra para la conservación del planeta de Sir David Attenborough, el divulgador de ciencias naturales más influyente de la historia, quien cumplió 100 años de edad recientemente, demostrando como favorece la salud cuidar la obra divina de la naturaleza.
Obtuvo su licenciatura en Ciencias Naturales a los 21 años y posteriormente inició su carrera como productor de televisión en la BBC, hasta ascender a director de toda la cadena de televisión. Allí, su trayectoria de más de siete décadas transformó la radiodifusión educativa, incorporando tecnologías como: cámaras de alta velocidad que permitieron congelar movimientos imperceptibles para el ojo humano, como el vuelo de los colibríes, y micrófonos direccionales y miniatura, desarrollados para aislar los sonidos específicos de la naturaleza, como cantos lejanos de aves.
En 1973 renunció a este cargo para dedicarse a escribir y presentar documentales independientes. En premio a su labor fue nombrado caballero (Sir) por la reina Isabel II en 1985 y es el único ganador de premios BAFTA por producciones que abarcan desde las emisiones en blanco y negro hasta formatos de realidad virtual.
Sus más importantes investigaciones y expediciones sobre las aves, aun cuando no fueron estudios científicos, lograron registros y aportes para conocer su evolución y comportamientos, entre ellos citamos:
1.- Sus documentales sobre las Aves del Paraiso en Nueva Guinea, que demuestran la importancia de registrar los elaborados y complejos bailes de cortejo de los machos para atraer a las hembras y revelan como su espectacular belleza y plumaje evolucionaron a través de la selección sexual, como se muestra en fotografías y videos.
AVE DEL PARAÍSO PARADISIACA
2.- La serie documental de 1.998 «La vida de las aves» (The Life of Birds), es la investigación y recopilación enciclopédica más exhaustiva sobre la evolución, anatomía y comportamientos de las aves. Para ella, Attenborough recorrió más de 400.000 kilómetros.
Documentó poblaciones en el borde de la extinción en Nueva Zelanda, como el Takahé, un ave herbívora robusta no voladora. Declarada extinta en 1898, fue redescubierta milagrosamente en 1948. Actualmente es un ícono de la conservación, con una población que ronda los 500 individuos.
KAKAPO
O el (Strigops habroptilus). Ave que destaca por su tamaño y pesa 3 a 4 kg. Es el loro más pesado del mundo y único entre el orden de los psitaciformes que no puede volar debido a sus alas pequeñas y atrofiadas.
3.- Aves acuáticas y rapaces en «Wild Isles» (Islas Salvajes)
En esta serie de 2023 sobre la naturaleza británica, Attenborough (quien para entonces tenía 97 años) se enfocó en espectáculos de comportamiento aviar raros o nunca antes vistos. Destacan sus investigaciones y filmaciones con drones submarinos y cámaras de alta velocidad sobre el águila de cola blanca cazando gansos en pleno vuelo, y sus expediciones para observar frailecillos en la isla de Skomer.
ÁGUILA DE COLA BLANCA
FRAILECILLO
- Por último, y no menos importante, está su investigación acerca de los colibríes sudamericanos. Estos se convirtieron en mensajeros polinizadores clave para las plantas, desarrollando su espectacular capacidad de volar en reversa y mantenerse suspendidos en el aire.
COLIBRÍ PICO ESPADA
Entre ellos se destacan la Coqueta Coronada (Lophornis stictolophus), el Colibrí Pico Espada, única especie en el mundo cuyo pico (hasta 10 cm) es más largo que su propio cuerpo, una adaptación evolutiva para polinizar flores tubulares muy profundas como la Curuba o Pasionaria; el Orejivioleta Marrón (Colibri delphinae) o el Colibrí Nuca Blanca (Florisuga mellivora). Todas ellas especies presentes en Venezuela.
COQUETA CORONADA
Cerramos con esta frase de Attenborugh: «Hemos llegado tan lejos porque somos las criaturas más inteligentes que jamás hayan habitado la Tierra. Pero si queremos seguir existiendo, necesitaremos algo más que inteligencia, necesitaremos sabiduría».








