Humberto Calderón Berti y el saqueo petrolero venezolano que Trump no ve (o no quiere ver) PARTE III
El doctor Humberto Calderón Berti regresa por tercera vez a ESGOI y esta vez la conversación es una advertencia. Mientras Trump dice que en Venezuela «bailan en las calles» por los ingresos petroleros, el exministro de Energía, expresidente de PDVSA y expresidente de la OPEP responde con datos, experiencia y una claridad que incomoda.
00:00:00 Introducción: La advertencia que Trump ignora
00:02:40 Bienvenida a Calderón Berti
00:03:47 El saqueo del New York Times
00:05:23 Los contratos a dedo: de 19 a 29 sin licitación
00:06:23 ¿Estados Unidos sabe lo que pasa?
00:08:54 La danza de las concesiones: Betancourt lo advirtió
00:09:44 ¿Dónde están los beneficios para el venezolano?
00:11:27 Sin petróleo transparente no hay reconstrucción
00:12:18 Trump dice que bailan: la respuesta de Calderón Berti
00:13:54 ¿Trump sabe realmente lo que ocurre en Venezuela?
00:15:39 Cuba vs Venezuela: dádivas vs inversión
00:17:26 El talento petrolero venezolano que no puede entrar
00:20:44 ¿Debe subsidiarse la gasolina?
00:22:26 Las empresas del Estado no generan nada: hay que privatizar
00:24:03 Guayana y la minería ilegal fuera de control
00:28:05 La electricidad, prioridad sobre el petróleo
00:29:02 Geopolítica del Medio Oriente y su impacto en Venezuela
00:34:53 El fracking como opción para Venezuela
00:35:44 ¿Qué pasará con CITGO?
00:38:19 Lo que cada venezolano debe saber sobre su petróleo
00:41:30 Cierre: nunca más petróleo sin país
En esta entrevista: el saqueo documentado por el New York Times — un dólar desaparecido por cada dos que entraban. Los contratos de producción compartida que pasaron de 19 a 29, todos otorgados a dedo, sin licitación ni credenciales. Por qué la electricidad es más urgente que el propio petróleo. Qué puede pasar con CITGO. La geopolítica del Golfo Pérsico y su impacto en Venezuela. Y qué le diría a cada venezolano sobre lo que nos pertenece y nos han robado. Porque no basta con cambiar nombres si permanecen los contratos oscuros, los operadores silenciosos y la cultura de repartir lo que es de todos como botín de guerra. El petróleo no es de un gobierno. Es de una nación herida que merece levantarse.
