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La agonía de la izquierda

Si alguna vez el Foro de Sao Paulo tuvo algún brillo en sus 25 años de existencia en Caracas se apagó aquel movimiento de organizaciones de izquierda latinoamericana, fundado por Fidel Castro para alimentar su ego e histrionismo.

La celebración de su XXV aniversario fue deslucido, sin pena ni gloria,mostrando el desgaste y la agonía de sus afiliados. Para el gran encuentro del 25 al 28 de julio, Diosdado Cabello, el número dos del régimen chavista invitó a unas 900 personas pero sólo acudieron unos 145 activistas.

Tampoco acudieron a la convocatoria grandes líderes o jefes de Estado de la izquierda regional. Apenas el presidente cubano Miguel Díaz-Canel que se apareció en la clausura del foro como un premio de consolación para no dejar solo al anfitrión y de paso extraerle recursos.

El grueso de los invitados lo integraron personas de tercera edad y jovencitos con sus mochilas. Los primeros en la recta final de su vida izquierdista y los segundos en el comienzo de su vida política. Viejos y jóvenes, sin el segmento intermedio de los adultos universitarios fogueados en las lides de los debates ideológicos.

Esa fue la clase de gente que se registró en el hotel Alba, antiguo Caracas Hilton, encantados con alojarse gratis en un hotel de cinco estrellas, venido a menos porque ningún huésped chavista paga la cuenta. La revolución bolivariana ha dejado el hotel en el pelero, han desaparecido el mobiliario, toallas y sábanas.

Los muchachos mochileros estaban fascinados con el menú de las “mesas suecas”, tomando fotos con sus teléfonos móviles para mostrar por las redes que en Venezuela no se pasa hambre y hablando maravillas del régimen. Con esta propaganda se pagaban el viaje, comida y alojamiento durante una semana de turismo gratuito.

Tan poca gente acudió al evento que tuvieron que meter de relleno a unos 600 milicianos vestidos de caqui en la marcha antiimperialista en las calles caraqueñas. Dicen que el régimen despilfarró 200 millones de dólares en los gastos del foro mientras los venezolanos se mueren de hambre.

La declaración final del foro asume el compromiso de respaldar a los viejos partidos de la izquierda en el poder y sostener a como dé lugar a los que siguen mandando como cuba, Venezuela y Nicaragua. Y se exhorta a apoyar a las candidaturas de Evo Morales y Álvaro García Linera en Bolivia; de Daniel Martínez y Graciela Villar en Uruguay y de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.

El analista político Alfredo Michelena en su artículo de Ideas de Babel lo dice claro: el Foro es un mecanismo de concertación para permitir que la izquierda, es decir, “los promotores del despotismo del Estado sobre la sociedad y la economía, acceda al poder y se enquiste en él. Para ello siguen organizando encuentros, promoviendo ‘acciones de solidaridad mutua’, mejorando sus comunicaciones y desarrollando un programa de formación política”.

Lo cierto es que el foro evidenció la agonía de los partidos de izquierda y de la ultraizquierda como la guerrilla colombiana FARC, cuyos representantes Iván Márquez y Santrich, ni siquiera aceptaron la invitación que les hizo Maduro. Y su viejo aliado, Pepe Mujica,  que tampoco vino para no respaldar “la dictadura” como la califica. A los izquierdistas latinoamericanos ya se les acabó la teta chavista, ahora están raspando la olla.

 

 

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