La Justicia, vista desde las cloacas del PSOE
Cuando haya sentencia judicial, que la habrá, estamos convencidos de que la achacarán a una conspiración de los jueces con la extrema derecha, la derecha, la internacional conservadora, Trump y el sionismo
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De confirmarse judicialmente que desde el partido socialista español se buscó sin éxito la colaboración de dos clanes familiares pacenses, presuntamente vinculados al narcotráfico, para intimidar a la juez Beatriz Biedma, instructora de la causa contra David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, luego condenado, nos hallaríamos ante la paradoja de que unas personas que están casi siempre jugando al límite de la ley tienen un concepto mucho más elevado de la Justicia y de los magistrados que la representan que algunos de los dirigentes del partido del Gobierno. Los indicios que está recabando el juez Pedraz, instructor de la causa de las «cloacas del PSOE», sobre el intento de intimidación de una magistrada en el ejercicio de sus funciones, parecen ser lo suficientemente sólidos como para que la perjudicada se persone como acusación particular en la causa y plantean a la sociedad española un escenario que nadie en su sano juicio hubiera creído posible o, simplemente, verosímil hasta que hemos visto a los miembros del gobierno de un país democrático salir en tromba para acusar de prevaricación, falsedad y conspiración a los jueces que investigan, o ya han juzgado, los casos de corrupción que afectan a los familiares del jefe del Ejecutivo o al propio núcleo dirigente del partido.
Es de una gravedad política e institucional tremenda que el único argumento al que recurren los medios gubernamentales para hacer frente a esta la oleada de casos de corrupción, ya con tres condenas firmes, sea el de desprestigiar la acción de la Justicia y poner en duda la independencia y neutralidad de los tribunales, pero aún resulta más asombroso que desde algunos sectores del partido socialista, colonizados por el sanchismo, consideraran como factible lo que hasta los clanes de la droga saben que es altamente improbable: que la intimidación, el soborno o la calumnia pueda cambiar el rumbo de las investigaciones judiciales en un país como España, en el que opera un excelente poder judicial.
No nos cabe la menor duda de que la instrucción de las cloacas del PSOE, en la que cada vez surgen más ramificaciones, acabará por exponer a la luz en toda su extensión uno de los casos de corrupción más singulares de la historia democrática española, pero hasta que eso ocurra parece que en el PSOE no están dispuestos a admitir responsabilidad alguna. Es más, cuando haya sentencia judicial, que la habrá, estamos convencidos de que la achacarán a una conspiración de los jueces con la extrema derecha, la derecha, la internacional conservadora, Trump y el sionismo para perjudicar al «mejor gobierno que ha tenido España en toda su historia». Es lo que desde el Consejo de ministros se ha venido aduciendo tras cada revés judicial con desprecio absoluto a la inteligencia de los ciudadanos. Ya vemos como se está gestando la «absolución preventiva» de Begoña Gómez, con un cierre de filas gubernamental digno de mejor causa.