Democracia y PolíticaElecciones

Luis Fernando Nunes: Sin lugar para los débiles

En medio de una campaña marcada por el desencanto, el miedo y el crecimiento del voto blanco y viciado, el autor reflexiona sobre la desconexión entre la política y los ciudadanos, y plantea la necesidad de recuperar el sentido de votar.

Sin lugar para los débiles – por Luis Fernando Nunes

           Foto: ONPE

 

Extraordinaria película de 2008, que ganó cuatro Oscar, con una impecable actuación de Javier Bardem. Aunque abordaba una temática muy distinta a la coyuntura electoral que estamos viviendo en estas semanas. Más de 30 agrupaciones en competencia, con alrededor de diez mil candidatos para cinco instancias: Presidencia, Senado Nacional, Senado Regional, Cámara de Diputados y Parlamento Andino.

El retorno a la bicameralidad, la reelección parlamentaria, los reducidos plazos de la campaña, la debilidad del control en el financiamiento y la fragmentación del sistema convierten el proceso en uno de los más complejos de la historia reciente. A ello se suma un electorado profundamente desconectado —una campaña aburridísima—, más de 27 millones habilitados para votar, donde casi 7.2 millones no lo hicieron y donde el antivoto superó ampliamente la simpatía por cualquier candidatura. Los manuales de campaña indican que los candidatos presidenciales deben pedir el voto apelando a la esperanza. ¿Con qué cara, en los pocos días que quedan para el 7 de junio, la esperanza es un aliciente para volver a visitar los centros electorales?

Hemos hablado con muchos ciudadanos estos días: los hemos sentido enojados, con miedo e incertidumbre, temor a equivocarse y perder lo poco que tienen. No es una buena antesala para lo que se viene. Pero la decisión va llegando y hay que tomar decisiones, porque de eso se trata la democracia, una tarea de todos los días y que nos demanda opinar y no evadir nuestra responsabilidad. Pero la solución no pasa solo por pedirle a la gente que “cumpla con su deber”, sino por reconstruir vínculo y confianza.

Algunas claves que sí suelen funcionar: hablar claro y concreto.

La gente se desconecta cuando escucha discursos abstractos. Como siempre digo en los talleres que promovemos: el votante quiere entender qué problema le vas a resolver, cuánto tiempo tomará, cómo lo harás y “quién pagará la cuenta”. Mientras más simple y aterrizado el mensaje, menos distancia emocional. No insultar al que piensa votar blanco o viciado. Muchos cometen el error de llamar “irresponsable” al elector frustrado; eso normalmente empeora las cosas. Conviene reconocer el hartazgo: entender por qué mucha gente perdió confianza, pero que dejar el espacio vacío también permite que otros decidan por ti.

Este enfoque que planteamos conecta más: mostrar diferencias reales entre candidatos. Cuando todos parecen idénticos, el voto en blanco crece. Hay que contrastar: equipos, experiencia, resultados, propuestas, carácter, capacidad de gestión y no solo slogans. También es importante recuperar la idea de consecuencia: mucha gente cree que votar blanco “no afecta”, pero en la práctica sí influye en quién termina gobernando. Hay que explicar algo básico: aunque ningún candidato entusiasme, igual tomará decisiones sobre seguridad, economía, salud, transporte o educación.

La política no desaparece porque uno se retire emocionalmente de ella. Campañas menos teatrales y más humanas. El exceso de marketing vacío genera cinismo. Los votantes responden mejor cuando ven autenticidad, reconocimiento de errores, capacidad de escuchar, contacto real con barrios y problemas cotidianos. Cuidado: el voto blanco se convierte en castigo simbólico.

Además, hay un problema acumulado: muchos ciudadanos sienten que votan “contra el peor” y no “por el mejor”. Mientras esa sensación domine, el voto blanco y viciado seguirá apareciendo como una forma de protesta silenciosa.

Paradójicamente, la mejor manera de contribuir no es hablar del voto blanco, sino devolverle sentido al acto de votar.

Falta muy poco: reflexionemos y no seamos débiles. No hay lugar para ello.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba