DictaduraEconomía

¿Quién es el verdadero evasor fiscal en Cuba?

Si es evasión fiscal cuando el sector privado no paga los impuestos, también lo es cuando el Gobierno gasta más de lo que tiene previsto recaudar y lo financia degradando la moneda.

Un vendedor de flores en La Habana.
Un vendedor de flores en La Habana. DIARIO DE CUBA

 

 

El ministro cubano de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro, en su participación en el programa Mesa Redonda, asoció el incumplimiento de las obligaciones fiscales del sector privado con la incapacidad de su ministerio para elaborar presupuestos nacionales con gastos justificados por ingresos reales y no por emisión sin respaldo de deuda pública.

El ministro no aportó cifras del incumplimiento tributario de 2023, pero teniendo en cuenta que es la primera vez que se asocia el déficit fiscal con la evasión tributaria, debe asumirse que este año los incumplimientos de los pagos impositivos han sido importantes, lo que nos lleva a preguntarnos qué pudo causar tal aumento en la evasión fiscal que ha provocado alarma en el Ministerio de Finanzas.

La respuesta es: inflación.

Para explicarlo, antes debe conceptualizarse la inflación como lo que es y no como lo que causa. La inflación causa subida generalizada de precios, pero inflación, en realidad, es la degradación del valor de la moneda.

En el caso cubano la moneda se ha degradado aceleradamente desde que con la Tarea Ordenamiento de 2021 se comenzó a multiplicar el dinero circulante al unísono que decrecía la cantidad de bienes y servicios ofertados, resultando en un aumento exponencial del valor de los bienes y servicios por su escasez, mientras caía abruptamente el valor del dinero por su sobreabundancia.

Ahora, toda transacción requiere mayores cantidades nominales de dinero —subida generalizada de precios— así que los negocios que antes ingresaban 50.000 en concepto de ventas, hoy ingresan 500.000; pero eso no significa que ganen más, sino que utilizan una moneda muy degradada.

Pongámoslo así: el dueño del negocio que antes ingresaba 50.000 tenía un nivel de vida dado; hoy, como para ese negociante todo se ha encarecido, aun ingresando diez veces más apenas mantiene el mismo nivel de vida que antes, sino uno menor.

Sin embargo, hay trampa.

Según la Ley 113, en Cuba los impuestos siguen principios de generalidad y equidad de la carga tributaria, «en correspondencia con la capacidad económica de los sujetos obligados a su cumplimiento». Son impuestos progresivos, paga más quien más ingresa.

Pero aclaremos esa «progresividad». No es que todos paguen un 10% y ahí, si ganas más, pagas más de manera lineal, no es eso. Hay tramos fiscales progresivos, así que hay personas que pagan un 15% de sus ingresos y otros que pagan un 50%, el salto no es lineal.

Por ejemplo, el impuesto sobre ingresos personales tiene un mínimo exento de 39.120CUP, y el ingreso salarial un mínimo exento de 3.260CUP, pero como por efecto de la degradación de la moneda cualquier negocio factura hoy mucho más que en 2020, e igualmente muchos asalariados ingresan hoy más de lo que ingresaban antes, aunque en ninguno de los dos casos los aumentos de ingresos impliquen mejoría de la económica real, sí implican que deben pagar porcientos mayores que los que pagarían si la moneda no se hubiese degradado tanto.

Si sobre los 39.120 CUP exentos se ingresan 10.000, se pagan impuestos del 15%; si ingresas hasta 20.000 extra, pagas un 20%; 30.000 serían un 30%; 40.000 extra serían un 40%; y quien ingrese 50.000 pesos por encima de los 39.120 exentos, es decir, quien ingrese más de 89.120 pesos —342 USD en un año, una cantidad ridículamente exigua—, ya pagaría el 50% de sus ingresos.

La inflación ha provocado que muchas personas que antes quedaban exentas de pago, y otras que adeudaban un 15, 20 o 30% de impuestos, estén ahora pagando un 50%; esto, por efecto de estar moviendo mayores cantidades de dinero, no porque hayan mejorado su calidad de vida.

Como hoy, además, los empresarios deben pagar salarios nominalmente más altos, aunque a los asalariados ese ingreso les resuelva incluso menos que hace pocos meses, por el monto nominal surgen obligaciones fiscales que antes quedaban exentas tanto para el trabajador como para el empresario.

Degradando la moneda, el Estado ha ampliado la base fiscal, aumentando así sus ingresos a costa de empeorar el bienestar de los contribuyentes y, como es lógico, aumentando la posibilidad de que estos se vuelvan morosos fiscales puesto que tienen que pagar más, justo cuando tienen una situación económica más complicada.

Por lo tanto, no es erróneo argumentar que el Gobierno, al no actualizar la base fiscal al valor real del dinero, es culpable de la involuntaria morosidad fiscal de miles de cubanos —por supuesto que no de todos—, por lo que el muy posible aumento de la evasión fiscal que preocupa al ministro de Finanzas, es culpa de su propio ministerio.

Si es evasión fiscal cuando el sector privado no paga los impuestos acordados, también es evasión fiscal cuando el Gobierno gasta más de lo que tiene previsto recaudar y lo financia degradando la moneda para apropiarse de una mayor parte del producto nacional, dejando menos recursos para la iniciativa privada, disminuyendo las ganancias y haciendo más difícil cumplir con unos impuestos ahora aumentados por causa de la inflación.

El círculo perverso es así: el Gobierno crea inflación mediante déficit fiscal, la inflación acrecienta la carga tributaria, una carga tributaria aumentada engendra más impagos al fisco, y el Gobierno cierra el círculo diciendo que son los impagos al fisco los que contribuyen a más déficit fiscal, es decir, a más inflación. Luego nos preguntamos cómo llevan 65 años robándose el país, ¡es que son genios retorciendo la realidad!

 

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