Ramón Peña / En pocas palabras: Estrategia de pacotilla

El ataque de Donald Trump a Irán, aconsejado por Bibi Netanyahu, quien le aseguró que aquello sería una guerra relámpago, se prolonga lejos de alcanzar sus objetivos. Se complica acumulando serios perjuicios para Trump, para los estadounidenses, para Oriente Medio y para el mundo entero. Entre tanto, el régimen iraní prevalece.
Es larga la lista del costo económico y político. La merma en la oferta mundial de petróleo por la interrupción del hasta entonces fluido estrecho de Ormuz, continúa encareciendo el precio del barril con consecuencias indeseables en el costo de combustibles y alimentos a escala global.
En EE.UU. la incidencia del conflicto en la inflación ha obligado, por primera vez en tres años, a la Reserva Federal a aumentar la tasa de interés. Políticamente, está erosionando las expectativas de Trump y su partido en los comicios a celebrarse este mes de noviembre.
El costo monetario de la guerra para EE.UU. ya alcanza a 40 mil millones de dólares y, militarmente, ha consumido las tres cuartas partes del arsenal de interceptores de misiles, calificados estratégicamente como la pieza clave en las confrontaciones de hoy.
El conflicto ha involucrado prácticamente a todos los países de la región. Esta semana se abrió un nuevo frente en Yemen, donde la milicia rebelde Huti, aliada de Irán y enemiga de Arabia Saudi, ha tomado el control de otro estrecho marítimo, el Bab el Mandeb en el Mar Rojo, por donde circula 12% del comercio mundial y 10% del petróleo…
Entretanto, Rusia se beneficia del encarecimiento del petróleo y China, precavida con altos inventarios de hidrocarburos y optimización de recursos alternos de energía, ha minimizado el daño colateral que calculaba Trump.
Sin ser expertos en asuntos militares, nos luce ostensible la precaria visión estratégica de Washington al embarcarse en esta irreflexiva y costosa aventura bélica. Xi Jinping la observa y, siguiendo a Napoleón, medita: “cuando veas a tu enemigo equivocarse, no lo interrumpas…”
