CorrupciónÉtica y MoralPolítica

Siete razones para ser corrupto

El debate sobre por qué puede corromperse un político comienza en nuestra propia forma de ser

Primera razón: el dinero siempre hace falta, incluso cuando no

                                  Primera razón: el dinero siempre hace falta, incluso cuando no. (EP)

 

¿Qué falta le hacía?, solemos preguntarnos ante los casos de supuesta corrupción de determinados políticos. No sólo por el sueldo público que reciben, que también. Sino, sobre todo, por las ventajas que muchos altos cargos conllevan de por sí: vivienda gratis, dietas, viajes pagados… Pero quizá formulamos mal la cuestión. Porque igual uno no se corrompe porque le haga falta. Tampoco porque todo el mundo, como dicen las películas de mafiosos, «tenga un precio». El debate sobre por qué puede corromperse un político comienza en nuestra propia forma de ser. «Cuando uno puede colarse en el médico, se cuela», me recuerda un amigo. A lo largo de los años como periodista -algunos cubriendo tribunales- he desarrollado mi propia hipótesis de cómo puede alguien corromperse casi sin darse cuenta. Se basa en siete puntos de bondad ciega y quizá usted, querido lector, pueda sumar alguno más:

1. El dinero siempre hace falta, incluso cuando no. Cuanto más se tiene más se gasta. Además, todos tenemos ambiciones, sueños que cumplir o hijos a los que dejar bien situados. De ahí que algunos políticos meten a sus vástagos en sus entramados. Lo contrario de la meritocracia es el amor: quieren lo mejor para ellos.

2. La presión del entorno. Un político con poder suele estar rodeado de empresarios potentes. Son los que tienen más acceso a las altas esferas. El roce hace el cariño y, al final, se traba amistad. Y, así, inevitablemente, el político quiere pertenecer al grupo. Es decir, facturar, hacer dinero, como ellos. Hemos escuchado a defensores de políticos supuestamente corruptos decir que los corruptores son los empresarios. Pero, cuando el político se convierte en empresario, ¿qué?

3. Demostrar valor. Este punto está hilado con el segundo. De tanto codearse con empresarios y verse en ambientes donde el dinero se mueve con muchos ceros y coincidir con altos cargos institucionales, el político o su familiar quiere demostrar que él también tiene olfato empresarial o talento de otro tipo y puede lograrlo. ¿Lograr qué? Lanzar un proyecto, montar una empresa u obtener una cátedra en la Universidad. No va a ser todo materialismo.

4. La llave de la caja. Todos los sistemas democráticos poseen engranajes de control porque bien es sabido que quien evita la tentación evita el peligro. Y lo mismo, o más todavía, quien lleva «el anillo», la llave de la caja. O la llave de la contratación pública que es la caja de las cajas. Aquí volvemos al punto 2: al empresario corruptor. Es muy difícil huir de él porque es muy seductor. Además, ya hemos visto que no existe el sistema perfecto. En España lo reconoce hasta el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. No ha explicado bien por qué.

5. Creer que te lo mereces. Con lo que has hecho por tu paístraer mascarillas en pleno covid, por ejemplo– y lo que has ayudado al empresariado a crecer, que te toque un poco del pastel es de plena justicia. La sociedad debe devolver a sus buenos políticos lo que hacen por ella. Quien no lo vea así, simplemente peca de falta de humanidad.

6. Dejarse mecer. Este punto entronca con el anterior. Es muy difícil rechazar halagos, regalos o negocios jugosos. ¿Qué usan mi nombre y mi influencia para ganar más dinero y luego me dan un poco a mí? Me merezco que me cuiden. No puede tener nada de malo.

7. Creerse impune. Esta lista incluye sólo los puntos corruptores buenistas y aquí hablamos de convencimiento de impunidad absoluto. Pero no por asunción de superioridad, sino por asunción de irrealidad. Porque muchos políticos se creen fuera de ella. En defensa de tanto investigado por corrupción, diré que muchos quizá lo están. ¿O hemos olvidado el día que José Luis Rodríguez Zapatero no sabía el precio de un café en un bar?

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba