La guerra en Sudán se expande hacia el sureste y agrava la crisis humanitaria

Y mientras el foco global sigue en Oriente Medio, Sudán se hunde todavía más en una guerra que amenaza con expandirse más allá de los grandes frentes. El Ejército sudanés anunció este miércoles nuevas victorias sobre las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, en inglés) en el estado de Nilo Azul. El Gobierno confirmó la toma de cuatro zonas y empujó a los grupos rebeldes “hasta la frontera internacional”, en referencia a los límites con Etiopía. La situación en el estado de Nilo Azul, en el sureste del país, ha empeorado gradualmente desde enero, cuando tuvieron lugar los primeros combates. Más de 50.000 personas han tenido que huir desde entonces, la gran mayoría en los últimos dos meses. El estallido de la violencia en esta región agrava una crisis humanitaria ya de por sí catastrófica. Más de 40.000 personas han muerto, aunque algunas organizaciones estiman que podrían ser 150.000; más de 13 millones de personas han huido de sus hogares y más de 24 millones sufren inseguridad alimentaria aguda.
La guerra, que en abril entró en su cuarto año, nace de la disputa por el poder entre dos generales tras el fin de una dictadura que se alargó durante casi tres décadas. Desde entonces, el conflicto ha ganado relevancia internacional debido, entre otras cosas, a las grandes reservas de recursos naturales que posee el país. La tierra fértil, el oro o el gas son algunos de los atractivos que han despertado el interés de potencias extranjeras como Rusia, China o Emiratos Árabes Unidos. Esta semana, la organización Human Rights Watch denunció la injerencia de este último país mediante el reclutamiento de mercenarios colombianos para dar apoyo a las fuerzas paramilitares.
