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Villasmil: Otra aclaratoria

 

En las últimas semanas –especialmente desde la fecha que se acepta nacional e internacionalmente como inicio de la usurpación madurista, el 10 de enero- son muchas las explicaciones que tenemos que dar los venezolanos, en especial a representantes de las prensa extranjera, quienes a veces confunden objetividad con simple aceptación acrítica de muchas de las tergiversaciones, mentiras, falsedades y “fake news” que los laboratorios del G2 cubano producen con notoria abundancia. A continuación, un resumen de los puntos que recientemente señalé a un amigo chileno, dentro de un diálogo sobre Venezuela por Internet:

1) – Sobre que “la oposición no tiene claridad programática”:

Quiero mencionarle la presentación del llamado “Plan País” por diputados de la Asamblea Nacional, acompañados por académicos y expertos, presentaron el 31 de enero de 2019 los puntos fundamentales del Plan País, un conjunto de políticas que seguirá la dirigencia en un nuevo gobierno. “Es el futuro que ofrece la alternativa democrática para levantar a este país”, explicó el economista Omar Zambrano». 

Plan País: las medidas para el día después

 

Sobre la afirmación: «La oposición pareciera estar esperanzada en que USA u otros países intervengan por la fuerza». 

Nadie en su sano juicio desea una solución interna o externa que implique violencia. Nadie en la oposición, al menos. La intransigencia del gobierno es la que está llevando la situación a extremos que, repito, nadie desea. ¿A qué llamo intransigencia? Nunca, jamás, el chavismo ha expresado una voluntad sincera de diálogo. Ello ha sido documentado a lo largo de los años; pero en aras de ir a lo más reciente, lo remito a la carta del Papa Francisco al «Señor Maduro» (que no presidente, porque ya no lo es). En dicha carta –muy publicitada mediáticamente- el Papa describe las razones del fracaso de los diversos diálogos del pasado, específicamente la falta de voluntad real de parte del régimen para dialogar.

Sobre «No sé si USA está en estos momentos con la idea de intervenir, como tantas veces lo ha hecho a fin de poner un gobierno títere».

Las relaciones de Estados Unidos con Venezuela -económicas, políticas, culturales, geográficas- guardan una especificidad (como sucede entre todos los países, claro) desde siempre que no puede ser puesta a un lado con generalizaciones al uso. Nadie tampoco ha planteado ser títere de nadie; Guaidó es presidente de la única institución hoy electa por votación popular, con 2/3 de la Asamblea en manos opositoras. Y la ruta transicional es clara, rumbo a unas elecciones libres, con presencia internacional, y con órganos electorales realmente independientes. Aquí los únicos TÍTERES han sido, desde el día 1 del régimen, CHÁVEZ y MADURO, al servicio –cosa que no niegan, al contrario- de la tiranía castrista (Chávez: «Fidel Castro es el César de la dignidad y del socialismo«, publicado en Granma).

Recomiendo asimismo la lectura de este texto de una historiadora de la Universidad de Los Andes (Mérida), Luz Varela, que esclarece muy bien la situación histórica, económica, petrolera (con los EEUU), los resultados del chavismo, etc.:

https://americanuestra.com/ee-uu-no-creo-las-condiciones-para-invadir-a-venezuela-las-creo-el-regimen-revolucionario/

Como se señala en la nota, «En Venezuela no hay una lucha entre derecha e izquierda. Es un enfrentamiento entre civilismo y militarismo, entre una oposición institucional y una delincuencia organizada que se ha apoderado de las riquezas de la nación». 

¿Cómo entender, desde cualquier postura ideológica, filosófica, política, humana, la reiterada negativa del gobierno a aceptar la ayuda humanitaria? Y no ahorita, sino desde hace tiempo. Las diversas iglesias, por ejemplo, a través de sus redes e instituciones, lo han intentado; el gobierno siempre se ha negado. 

Luego, quisiera destacar de su escrito lo siguiente: «personas que también estuvieron exiliadas por allá señalan que la economía de Venezuela era absolutamente dependiente del petróleo,  con escaso desarrollo industrial y fundamentalmente productor extractivo de minerales además del petróleo , con un grupo de familias dueñas del país de enormes fortunas, donde casi no existía la clase media y la pobreza y la miseria eran enormes”.

Aquí hay que matizar mucho: El peso inmenso del petróleo en la economía es cierto, pero en las décadas que tenemos los venezolanos con esta bendición -o maldición, dirían otros-, la «dependencia petrolera» ha llegado a límites jamás vistos o pensados, pero cierta y específicamente durante los 20 años del chavismo. Para colmo, ello se une a la destrucción de PDVSA y a la continuada reducción de la producción. La Dra. Varela, en la nota señalada arriba, es muy clara al respecto.

Lo del «escaso desarrollo industrial« es absolutamente cierto, como lo es «con un grupo de familias dueñas del país de enormes fortunas, donde casi no existía la clase media y la pobreza y la miseria eran enormes.”

ES ABSOLUTAMENTE CIERTO, PERO COMO FOTOGRAFÍA DE VENEZUELA LUEGO DE 20 AÑOS DEL RÉGIMEN CHAVISTA. 

La llamada justamente «República Civil» (los 40 años previos al chavismo), tuvo problemas, y hubo corruptos y corruptelas; pero afirmar que éramos una especie de poco desarrollada república bananera con unas familias que dominaban todo, perdóneme, pero eso es inexacto, por decir lo menos. Acerca de «la inexistencia de clase media», olvida, entre muchos temas, la gran movilidad social que se generó gracias a los gobiernos democráticos (y de la cual, entre los favorecidos, estuvo precisamente Hugo Chávez Frías); permítame, en tal sentido, hacer referencia a lo siguiente: innumerables artículos, en diversos países, mencionan hoy la calidad de los profesionales venezolanos -médicos, artistas, ingenieros (en especial petroleros), etc.- que se han ido (como innumerables compatriotas -más de un 10% del total de habitantes- de todas las clases sociales, regiones, edades, razas, etc., en busca de una vida mejor). Le digo algo más al respecto: NO CONOZCO A NADIE, ABSOLUTAMENTE A NADIE, QUE NO TENGA FAMILIARES QUE SE HAYAN TENIDO QUE IR DE VENEZUELA. En búsqueda de salud, seguridad, trabajo, progreso, en suma, de futuro.

Lo del «grupo de familias dueñas del país«: ¿Ha oído usted hablar de los bolichicos? ¿o de los boliburgueses? ¿los enchufados? Enriquecidos groseramente gracias a un barril de petróleo a $100 o más, y a contactos exclusivos con el régimen. No existe un dirigente importante del chavismo que no tenga a sus hijos viviendo, estudiando -no necesitan trabajar; como tampoco los herederos de los Castro- en las más exquisitamente ciudades capitalistas del mundo: Nueva York, Londres, París. Qué curioso. Ninguno vive en ningún país amigo del «proceso», todos tienen como sitio cuasi-religioso, de adoración y peregrinaje, la Quinta Avenida de Manhattan, Regent Street en Londres, o la Vía Condotti en Roma. Auténticos revolucionarios del siglo XXI.

Finalmente, sobre la tragedia venezolana, sus detalles, y sus implicaciones para quienes -desde sensibilidades progresistas- entienden la tragedia por la que está pasando mi país, me permito remitirle esta nota del Dr. Loris Zanatta, historiador, profesor de la Univ. de Bolonia:

Loris Zanatta: Con Maduro la izquierda latinoamericana se está suicidando

Liberté, egalité, fraternité: ¿cuál de estos nobles principios el régimen chavista no ha pisoteado, humillado, prostituido? Miseria, violencia, muerte, tortura, éxodo, corrupción, narcotráfico: ¿qué más necesitan para quitarse la venda de los ojos?

https://americanuestra.com/loris-zanatta-con-maduro-la-izquierda-latinoamericana-se-esta-suicidando/

 

 

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