Chitty La Roche: Cuando no se condicen las palabras con los actos

“Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad” Platón (427 AC-347 AC)
“La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés” Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.
Una variable de la posverdad consiste en un discurso que deliberadamente distorsiona la realidad para sostener una construcción sesgada y manipular en consecuencia. La arenga a la que hace llamado el oficialismo que gobierna Venezuela, de que la amnistía ha funcionado adecuadamente, recurre todo el tiempo a números no comprobados y al contrario, sospechosos de carecer de veracidad.
El caso del coterráneo Víctor Hugo Quero es una prueba más que ha impactado, soliviantado y avergonzado a todo el país y pone en evidencia el continuo recurso a la mentira y la desinformación que siguen exhibiendo los herederos de Chávez y Maduro, además de la caterva de maléficos esbirros y agresores, con los que impusieron su voluntad en casi tres décadas, aliados por comunes intereses, civiles y militares. El fin de semana pasado otro compatriota murió en manos del Estado, un concejal oficialista se dijo. Se multiplican los casos calificables de crímenes de Estado y se banaliza la comisión de delitos de lesa humanidad contra un pueblo indefenso.
Empero, persisten en reiterar disposición al cambio, aunque no acabamos de verlo más allá de la declaración retórica y de artilugios falaces que solo convencen de que no pueden dejar de ser lo que son. “Somos lo que hacemos”, nos enseñó hace más de dos mil años Aristóteles.
Hemos padecido una suerte de guerra civil que aún no concluye y lo peor es precisamente eso; ¿Cuándo pasaremos a ese otro estadio anhelado de paz, respeto y progreso?
El daño es completo, en todas sus partes, a todos los niveles, en lo económico, social, político, institucional, antropológico y nos mantiene anclados en las movedizas arenas de la incertidumbre, y los dichos del protector de ojos azules cada día persuaden menos, al contrario, nos preocupan más.
Un amigo y compadre me decía el lunes pasado que hay una trampa montada y se llama 2030. En su sesudo análisis veía venir toda una estrategia para mantenerse en el poder apuntalados por el control interno que ofrece el Estado militar policial, el caos constitucional y legal y, de otro lado, el desinterés que muestra el hegemón americano con respecto a Venezuela, para ocuparse de otra cosa que no sea el petróleo y si acaso algo más, algunos otros intereses económicos.
Al parecer, las cosas no están claras, pero las pretensiones sí. En el nuevo y viejo mundo de los relativismos todo es posible.
Nelson Chitty La Roche, @nchittylaroche, nchittylaroche@gmail.com
