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Carmen Posadas: ¿Matamos o no a la madre de Bambi?

Disney anuncia que ya está en desarrollo el live-action de 'Bambi'

 

En 1940, Walt Disney tomó una decisión que lograría traumatizar a generaciones enteras: matar a la madre de Bambi. Gracias a ese momento trágico, muchos niños descubrieron (y continúan descubriendo, porque la película es de las más vistas de Disney) que la vida puede ser muy cruel. También muy injusta, una enseñanza que antes los más pequeños aprendían en los cuentos infantiles tradicionales, pero ya no. Porque todo lo feo o doloroso ha desaparecido de pantallas y relatos, en buena medida, precisamente, por obra de Walt Disney. La muerte de la madre de Bambi tal vez sea el único momento en el que hizo una concesión al modo en que están concebidos los cuentos clásicos.

Se dice siempre que este tipo de narraciones de la tradición popular están pensadas para fomentar valores como la bondad, la justicia o la valentía, y es verdad. Pero sirven también como advertencia. Esta función ancestral ha desaparecido. Ahora este tipo de mensajes se consideran alarmistas, perjudiciales. Qué horror, pobrecitos niños, vamos a esconderles todo lo feo, todo lo malo. Más aun, vamos a banalizar el mal, como hacen en esas pelis de acción en las que hay golpes, choques, tiroteos, accidentes y peleas sin fin, pero en las que solo mueren los malos.

Hoy (casi) nadie se atrevería a matar a la madre del cervatillo, so pena de disgustar al espectador

En buena medida, y como comentábamos antes, el inventor de este tipo de narraciones tuneadas y edulcoradas fue Walt Disney. Él reescribió las narraciones clásicas despojándolas de todo rastro de crueldad o muerte. ¿Por qué entonces permitió que muriera la madre de Bambi? No sabemos, pero lo que sí sabemos es que la película se rodó hace ochenta y tantos años y las sensibilidades han cambiado por completo. Hoy (casi) nadie se atrevería a matar a la madre del cervatillo, so pena de disgustar al espectador.

De hecho, las películas ahora se testean (palabro horrible, que detesto) para saber qué final prefieren los espectadores y este se cambia si los consultados muestran su rechazo. Al fin y al cabo, dicen los pragmáticos, una película es un producto y ese producto se venderá más si se adapta al gusto del comprador. De este modo, películas tan famosas como Pretty woman, por ejemplo, vieron su final modificado. El escrito en primer lugar por los guionistas era más oscuro y literario, pero se prefirió el final ‘cuentodehadas‘. Y la taquilla les ha dado la razón, es una de las películas icónicas de la década de los noventa.

Curiosamente, ocurrió lo contrario con otra de las grandes películas de amor de todos los tiempos. Casablanca también contó con dos finales. Uno en el que Ingrid Bergman y Humphrey Bogart escapan juntos a Nueva York a empezar una nueva vida y otro, que es el que ha prevalecido, en el que ella se queda con su marido y abandona a Bogart. La razón por la que se eligió esta opción fue que, en aquella época, hablamos de 1942, la moral imperante no admitía que una mujer casada se fuera con otro. Lo interesante del caso es que ese final trágico ha convertido a Casablanca en una obra de arte. ¿Se podría rodar un final así en la actualidad? Sin duda no.

Los espectadores de ahora no son entes pasivos. Al contrario, cuando una peli, o sobre todo una serie, acaba de un modo que no gusta, se produce una avalancha de quejas. Incluso, y como ocurrió con el final de Los Soprano, se crean plataformas para pedir la devolución de la cuota mensual o se amenaza con darse de baja de la cadena de pago.

Todo esto está muy bien y supongo que puede decirse que el que paga manda. Pero me pregunto qué será de la creación si se ve tan mediatizada por la opinión de unos comedores de palomitas que solo aspiran a echar un par de lagrimitas y sentirse gratificados porque chico-chica se aman ya para siempre, o con que el huerfanito encuentra a su mamá, y el perrito perdido es retornado a su dueña sin un rasguño. En ese sentido, el fenómeno Wattpad es paradigmático. Se trata de una plataforma digital que permite a los lectores interactuar con los escritores, darles indicaciones, cambiar argumentos, modificar el final según sus gustos. Literatura a la carta, dicen algunos. A mí, personalmente, me da miedo. ¿Cómo habrían acabado Cumbres borrascosas Lo que el viento se llevó pasadas por Wattpad? ¿Habría Otelo matado a Desdémona o se habrían ido de segunda luna de miel al Caribe? ¿Se imaginan a un Quijote cuerdo o a un Macbeth bondadoso?

 

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