Karina Sainz Borgo: Tiberio y su empleada
La prioridad de Washington dejó de ser impulsar una transición democrática profunda
Donald Trump a la salida del avión presidencial. (EP)
La frase pertenece al historiador venezolano Elías Pino Iturrieta, hombre de luces y ácido estudioso de la vida política e intelectual de ese país. «Manejada por Tiberio y por su empleada, Venezuela va directo al despeñadero», escribió Iturrieta en abierta alusión a Donald Trump y a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, eslabón del madurismo más recio y actual responsable del poder en Venezuela. Tiene razón Elías Pino al comparar al mandatario norteamericano con el sucesor de Augusto. Trump, como Tiberio, es un autócrata. Se mueve por el mundo creando problemas o empeorando los que ya existían. Desde que despertó el interés de Trump, a Venezuela le crecen los problemas. No sólo porque intenta paliar las consecuencias de dos terremotos cuyas cifras oficiales hablan de más de 5.000 muertos y 50.000 desparecidos, sino porque sus ciudadanos asisten atónitos al desmoronamiento de su única esperanza democrática.
La premio Nobel María Corina Machado y el presidente elegido Edmundo González han anunciado que no participarán en las conversaciones políticas impulsadas por Estados Unidos entre representantes de la oposición (encabezados por la Asamblea Nacional de 2015) y el gobierno de Delcy Rodríguez. Este episodio tiene lugar, además, justo cuando se cumplen dos años de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, aquellas en las que las autoridades electorales venezolanas, secuestradas por el poder oficial, proclamaron ganador a Maduro con el 51 por ciento de los votos, mientras Machado y González demostraron, mediante las actas, haber obtenido un apoyo del 70 por ciento.
El desconocimiento de esa verdad en unas conversaciones no del todo transparentes no solo es una tragedia política, sino un balón de oxígeno e impunidad para un régimen que, a cambio de obedecer, mantiene intacta su estructura.
Mientras los venezolanos no puedan votar y existan presos políticos en las cárceles, Delcy Rodríguez seguirá formando junto a su hermano Jorge y Diosdado Cabello un gobierno ilegítimo y asesino cuyo historial criminal es igual o peor al que se le imputó a Nicolás Maduro, actualmente preso en una cárcel federal. Tras la salida de Maduro, la prioridad de Washington dejó de ser impulsar una transición democrática profunda para garantizar la continuidad de la producción petrolera y contener nuevos flujos migratorios. La ecuación es indecente, vejatoria y lamentable: una dictadura sanguinaria se mantiene en pie con ayuda de una potencia extranjera gobernada por un presidente iliberal. Estados Unidos desconoce la voluntad popular de una nación de la cual sólo desea su petróleo y da un paso adelante en la desestabilización política de una región asolada primero por los populismos de izquierdas y ahora por los de derechas. Tiene razón Elías Pino Iturrieta, el despeñadero nunca fue tan evidente.
