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León XIV invita a la reconciliación nacional en su primer gran discurso en España

Pide «huir de enfoques identitarios» y elogia al Gobierno por su defensa de la paz, pero solicita que impulse «el diálogo y la amistad social» en España

 

Nada más llegar a España, León XIV ha pronunciado uno de los discursos más ambiciosos de su Pontificado, dirigido sobre todo a nuestro país, pero con invitaciones explícitas a grandes líderes de Occidente fuera de nuestras fronteras. En el Palacio Real, ante los Reyes y unas 250 personas, entre autoridades civiles y embajadores ha llamado a la reconciliación nacional y a «abandonar narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia» y «huir de enfoques identitarios».

Con elegancia y sin hacer heridas, ha apuntado a las cuestiones que le preocupan de la sociedad española. El Papa ha dado las gracias a España «por la fidelidad al derecho internacional» y por haber apostado «por el multilateralismo», y ha pedido que cultive también «el diálogo y la amistad social» dentro de las fronteras. Ante el Gobierno, presente en el acto, ha solicitado que se proteja «una educación libre y de calidad» y la necesidad de «trascendencia». Además, ha defendido la libertad de conciencia y ha elogiado los siglos de convivencia entre cristianos y musulmanes en España. En clave nacional ha solicitado además «armonizar las demandas de autonomía y de unidad», y en clave internacional, no construir la UE «en oposición a otras potencias».

El sol acababa de asomar por la plaza de la Armería después de una mañana nublada cuando los Reyes Felipe y Letizia, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, han recibido al Papa León XIV esta mañana en el Palacio Real. Ha llegado veinte minutos después de la hora prevista. Después de atravesar en un vehículo cubierto el centro de Madrid (para ver el papamóvil habrá que esperar a esta tarde), aquí, en la residencia oficial de la Familia Real, ha dado comienzo oficialmente el viaje del Pontífice a España, con un encuentro institucional. Ha arrancado con los himnos de la Santa Sede y de España, junto a sus correspondientes salvas de cañón y el homenaje a las banderas de ambos estados.

Salvas, cañones y revista a los militares

Felipe VI y León XIV han pasado revista a las unidades de la Guardia Real en la misma plaza de la Armería, donde inmediatamente después ha tenido lugar la presentación de las dos delegaciones. Una vez en el interior del Palacio Real -que cuenta con 870 ventanas, 240 balcones y 44 escaleras-, el Papa ha mantenido un primer encuentro de carácter privado con la Familia Real en el Salón Gasparini. Precisamente, el velador que hay en el centro de esta estancia -que es donde se sirve el café después de los almuerzos y cenas oficiales- fue realizado en talleres vaticanos y regalado a Isabel II por un predecesor de León XIV, el Papa Pío IX.

 

Imagen secundaria 1 - León XIV invita a la reconciliación nacional en su primer gran discurso en España

 

Tras este primer encuentro de los cuatro con el Papa, han recorrido varias estancias del Palacio hasta llegar al Salón del Trono, donde los cinco han saludado a las principales autoridades invitadas a este acto, al que también han asistido unas 250 personas entre miembros de la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático acreditado en España. Entre ellos estaban todos los ex presidentes del gobierno excepto Jose Luis Rodríguez Zapatero, los presidentes de todas las autonomías, el defensor del pueblo Ángel Gabilondo, y el secretario general del PP Alberto Núñez Feijoo y el líder de Vox, Santiago Abascal.

A todos ellos se han dirigido minutos después el Santo Padre y el Rey en sendos discursos que han versado sobre los desafíos de un mundo asolado a día de hoy por las guerras y los conflictos entre países, que han sumido a la sociedad en uno de los momentos más críticos desde la Segunda Guerra Mundial, a lo que se añade, además, la irrupción de la Inteligencia Artificial, tema central de la encíclica de León XIV ‘Magnifica Humanitas’, que pretende, precisamente, volver a situar al hombre en el centro, advirtiendo que el progreso técnico no debe reducir al ser humano a un mero dato o prestación.

Felipe VI ha afirmado en su discurso que «en este tiempo corremos el riesgo de olvidar aquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia de que –abolidas muchas de nuestras referencias por el pulso de la actualidad– todo vale, todo es admisible, negociable y justificable». «Y no es así», ha sentenciado con rotundidad. En este sentido, ha destacado que «la dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos». Porque, según el Rey, «está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide».

El Rey habla del «dolor» causado por los abusos

Felipe VI se había referido antes al contraste que existe entre «la enorme labor social de la Iglesia católica» con «el dolor causado por los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial». Horas antes, a bordo del avión, el Papa había reconocido por su parte que los abusos son «una herida abierta» y ha confirmado que mantendrá encuentros privados con algunas de estas víctimas. En su intervención, el Rey ha puesto en valor la «claridad y firmeza» del Santo Padre con todo este asunto, ya que «son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido: lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto».

El Papa ha confesado que la primera razón por la que viaja a España es para «confirmar, alentar e inspirar (…) una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación»

Después de escuchar al Rey, el Papa ha confesado que la primera razón por la que viaja a España es para «confirmar, alentar e inspirar (…) una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación». Para reforzarla, ha hecho una mención indirecta a la guerra civil y al espíritu de la Transición pues «la propia historia de España sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad».

Ha puesto como ejemplos a Juan de la Cruz, Teresa de Ávila e Ignacio de Loyola. Ha citado versos de la ‘Noche oscura’ y mencionado el ‘Castillo interior’, y ha reconocido que «también hoy lo que más nos asusta, lo que en muchos provoca la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones, es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas, la desorientación».

Alerta sobre la tentación

Ha alertado también de cómo «hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia».

Con un mensaje que parecía dirigido a la clase política ha invitado a «todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad». También ha pedido «huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos».

«Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo»

En una alusión a políticas migratorias represivas, ha asegurado que «la seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo», como el pasado de España «lo atestigua». «La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos». Además, ha subrayado que la Iglesia «no se presenta de forma impositiva» y que «está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz».

«Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos», ha dicho antes de concluir. «Al mismo tiempo, animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana», ha concluido.

Este salón de Columnas del Palacio Real ha sido escenario de acontecimientos decisivos de la historia reciente de España, como la firma del Acta de Adhesión a la Comunidad Económica Europea en 1985, la Conferencia de Paz de Madrid en 1991, la Cumbre de la OTAN de 1997, la abdicación del Rey Juan Carlos I en 2014 o la imposición del toisón de oro a la Princesa Leonor en 2018. Además de Reyes y Reinas, por este Palacio Real han pasado políticos, intelectuales, artistas y escritores. Aquí trabajó Franciso de Goya y Govanni Battista Tiepolo afrescó uno de sus salones. Alejandro Dumas fue cronista oficial de la boda de la hermana de Isabel II, que se celebró aquí en 1846. A partir de hoy, además, se añadirá a la lista esta visita histórica del Papa León XIV.

 

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