Lula logró remontar a Bolsonaro gracias a un ‘ejército digital’ en las redes sociales
Su diputado André Janones reclutó a diez millones de seguidores para neutralizar la campaña de Meta que minimizaba los discursos del presidente brasileño en internet

Luiz Inácio Lula da Silva conquistó este domingo su cuarto mandato justo antes de cumplir 81 años este martes, abogando por la soberanía nacional frente a las injerencias del presidente Trump y el poder que ejerce sobre las ‘Big Techs’, las grandes empresas de tecnología alineadas con los intereses del Gobierno de Estados Unidos.
En su discurso de la victoria ante la prensa internacional y frente a una multitud de sus electores en la Avenida Paulista, en Sao Paulo, Lula trazó una línea roja frenteal intervencionismo de Donald Trump en Iberoamérica.
En un claro mensaje contra los intentos del republicano de alinear a la región bajo su estrategia, Lula asentó su triunfo sobre tres pilares claves en el debate político internacional: la defensa de la soberanía nacional, la democracia y la necesidad de regular las redes sociales. «Esta victoria no es mía, es la victoria de la democracia y la soberanía», declaró Lula, quien en el último año ha sufrido varios ataques de Trump, que apoyaba abiertamente a su opositor, el candidato derrotado Flávio Bolsonaro.
«Esta es una demostración de que este país no acepta ser patio trasero de nadie», afirmó el brasileño en un momento en que la mayoría de los países de Iberoamérica ya trabajan alineados con Trump. A pesar del claro mensaje contra el eje de derecha radical liderado por Washington, el triunfo de Lula fue rápidamente reconocido por los países vecinos.
Los mandatarios de la reciente ‘ola azul’ de la derecha continental, como José Antonio Kast en Chile; Daniel Noboa en Ecuador; y Santiago Peña en Paraguay, fueron algunos de los que le enviaron sus felicitaciones. Las únicas y elocuentes excepciones a este consenso fueron el argentino Javier Milei y el estadounidense Donald Trump.
De hecho, Trump se unió a la denuncia de Flavio Bolsonaro y calificó las elecciones de «amañadas» y «corruptas». La Administración Trump ordenó paralizar el comunicado oficial con el que Estados Unidos tenía previsto reconocer la victoria del actual presidente, después de que Flávio Bolsonaro, el candidato derrotado en la segunda vuelta del domingo, denunciara supuestas irregularidades electorales y exigiera la anulación de los comicios. Tras su derrota, a Bolsonaro le retiraban su pasaporte por las causas legales abiertas contra él.
Aprovechando su victoria, Lula envió un mensaje claro a las empresas de tecnología que dominan el mundo de los algoritmos. «No es posible que no tengamos conciencia de que el crimen en el mundo digital tiene que ser tratado igual que el crimen en la vida real. No podemos tener empresas monstruosas, ganando millones y miles de millones, que no pagan ningún impuesto para este país e intentando direccionar el resultado electoral». Durante su campaña, Lula cuestionó estas compañías frente a la Corte Electoral, especialmente Meta, en cuyas empresas, como Instagram e WhatsApp, se libró con fuerza la batalla digital.
La estrategia Janones: diez millones de seguidores
También es cierto que la victoria de Lula no se explica sin la monumental estrategia digital lanzada por su campaña en las tres últimas semanas, en un ecosistema históricamente dominado por el bolsonarismo.
Tras sufrir la penalización de los algoritmos aparentemente parcializados de Meta en la primera vuelta, el Partido de los Trabajadores (PT) dio un giro radical al colocar al diputado André Janones al mando de la campaña cibernética. Considerado un fenómeno en las últimas semanas, Janones reclutó a más de diez millones de simpatizantes en el llamado ‘Ejército de Lula’.
En la recta final, Janones entrenó día y noche a la militancia para interactuar coordinadamente y domesticar los algoritmos a favor de Lula, usando parte de las armas del bolsonarismo y sin usar noticias falsas. La táctica funcionó e inundó el WhatsApp y X con formatos verticales y lenguaje de internet que neutralizaron la información en contra. «Nuestro ejército tuvo un papel muy importante en este segundo turno. Ahora, el ejército no puede dispersarse, va a tener que continuar», dijo Lula, quien agradeció y abrazó a Janones, ovacionado en la Avenida Paulista. La expectativa ahora es que el diputado se vuelva un nombre importante en el cuarto mandato.
Janones entrenó día y noche a la militancia para interactuar coordinadamente y domesticar los algoritmos a favor de Lula, usando parte de las armas del bolsonarismo y sin usar noticias falsas
El éxito de esa ofensiva virtual se tradujo en un vuelco demográfico sin precedentes en las urnas electrónicas. La abstención cayó al 19,21%, la cifra más baja en dos décadas, inyectando casi tres millones de nuevos votantes al sistema. Lula logró captar el 73,6% de los sufragios adicionales entre ambas rondas, sumando más de diez millones de nuevos apoyos y volteando la tortilla conservadora en Minas Gerais, el tercer mayor estado del país, considerado el gran termómetro electoral del país. Quien gana en Minas, siempre gana la elección.
La derrota bolsonarista
Pero el bolsonarismo aún se resiente de haber llegado muy cerca, con un 48% de los votos, y amenaza con colocar a la mayor democracia suramericana en una crisis de legitimidad. Repitiendo el estilo de su padre Jair, el candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, se ha negado a reconocer los resultados, que le dejaron a más de 4,4 millones de votos de la Presidencia. El senador de la derecha radical exigió la anulación inmediata de los comicios, utilizando como pretexto la inédita decisión judicial de prorrogar el cierre de las urnas durante dos horas.
La posibilidad de que eso ocurra, sin embargo, es remota. La petición de dos horas más fue realizado por el comité de Lula, pero también por el de Bolsonaro. Mientras los petistas se quejaron de la falta de transporte y apuntaron un boicot de alcaldes aliados a Bolsonaro, especialmente en la ciudad de Sao Paulo y en Salvador de Bahía, los bolsonaristas estaban preocupados con las fuertes lluvias en sus bastiones al sur.
El juez de la Corte Suprema que amplió el horario, Cristiano Zanin, lo hizo cinco minutos después del cierre de las urnas, lo que provocó una confusión en los puntos de votación, pero fue inmediatamente ratificado por el presidente de la Corte Electoral, Kassio Nunes Marques, que es aliado al bolsonarismo y reconoció oficialmente la victoria de Lula.
La tensión política y el fantasma de una impugnación electoral desataron el pánico en los mercados financieros. La Bolsa de Sao Paulo amaneció en caída libre, obligando a activar el mecanismo de ‘circuit breaker’ (interruptor) tras desplomarse más de un 10% en los primeros minutos de cotización, para luego estabilizarse con pérdidas superiores al 14%. A su vez, la cotización del dólar se disparó de forma fulminante, avanzando casi un 9% hasta rozar los 5,60 reales.
La tensión política y el fantasma de una impugnación electoral desataron el pánico en los mercados financieros
Los analistas interpretaron este colapso bursátil como el estallido de una burbuja especulativa construida sobre falsas expectativas. Para Eduardo Moreira, economista del Instituto Conhecimento Liberta, la apuesta fue una irresponsabilidad de parte del mercado que veía en la victoria de Flávio una economía más favorable, aunque el gobierno del padre no haya tenido un buen desempeño en la economía, y los ministros de economía de Lula siempre hayan seguido la cartilla del mercado.
Panorama tormentoso
La accidentada segunda vuelta, marcada por el caos en el transporte público, la retención de autobuses en bastiones de la izquierda y los severos temporales anticipan un panorama tormentoso. Aunque Lula haya logrado una victoria histórica frente al bolsonarismo, su cuarto mandato estará condicionado por una profunda fractura social y un Congreso Nacional dominado por la derecha radical, que intentará asfixiar cualquier intento de reforma en el país.
