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Mazzei: Auctoritas y poder

En el líder hay, además, una cierta consideración individual y personal. Esto quiere decir, una inclinación personal del líder hacia sus seguidores. Él sabe que su persona y figura son, en cierto sentido, un modelo para los suyos

Auctoritas y Potestas, en la antigua Roma - Confilegal

 

Hoy, la discusión sobre esta idea-concepto, está más vigente y pertinente que nunca en la Venezuela actual, por lo escaso, ayuno y desértico en el escenario  político del país, de una nación, que no tiene líderes con auctoritas, en el mundo escasean, también con la consecuencia de pérdida de brújula y sentido de dirección, de las proporciones, de líderes políticos con estas características.

Venezuela, en ese sentido, se encuentra en una encrucijada hacia el futuro mantener el proyecto marxista o dar un cambio de timón, este es el dilema que enfrentan los países manipulados, ilusionados con los cantos de sirena de una izquierda marxista-leninista, cavernaria y populista y una derecha también populista y nacionalista, que no tuvieron actores políticos con auctoritas y tuvieron un uso desmesurado del poder.

En efecto, vuelvo a un concepto que, desde mis años de estudios de pregrado de ciencia política, en mi Alma Mater la UCV, estudie y reflexione; el concepto de auctoritas transmitido por mis maestros de ciencia política. Estudiado, en efecto, ampliamente por el maestro y fundador de la ciencia política, en Venezuela, el Dr. Manuel García-Pelayo. Tema, además, trabajado por eximios académicos como Rogelio Pérez Perdomo, Juan Carlos Rey y Graciela Soriano de García- Pelayo, en trabajos pioneros publicados tanto en la otrora Revista de la Facultad de Derecho, de la UCV, en los años 60, como en los inolvidables Cuadernos del Instituto de Estudios Políticos, en esa misma época, hoy de indispensable relectura en la Venezuela contemporánea, por parte principalmente por parte de los estudiantes de la nuevas generaciones de ciencia política en la UCV, para que conozcan la obra pionera de la politología venezolana en el siglo XX, finales de los años 60.

El rol del liderazgo en la conducción política, sea tanto en función de gobierno, como en la rutinaria carrera política de un actor político en determinados episodios –en este caso un líder político a lo largo de su ciclo vital–, es importante para conocer la capacidad de conducción que determinado líder político pueda ejercer en las diversas circunstancias que le toque vivir a una sociedad política en un momento dado. Junto con la auctoritas, poder, y liderazgo son los temas más atrayentes y complejos de analizar en la ciencia política en general, y a él se le ha abordado desde diversas perspectivas académicas: la sociológica, desde la psicología etc.

Desde este punto de vista el estudio del liderazgo es atractivo y estimulante, porque mediante este se pueden establecer aproximaciones de la capacidad de conducción y dirección de, no sólo un proyecto político, sino además de un conglomerado humano a una comunidad política en determinadas circunstancias históricas y, en este caso, cómo afrontar decisiones, crisis políticas y de qué forma ejercer el poder: ¿de manera persuasiva o autoritaria? Es así como el reacomodo de una sociedad puede ser explicado por escasez de liderazgo, mediocridad del mismo o ausencia de él para conducir a determinado grupo humano a objetivos precisos de acuerdo a unos fines y prioridades.

Antes de entrar en materia debemos plantearnos las principales ideas teóricas acerca del liderazgo, sus tipos y características, para poder analizar el caso en estudio. En este sentido, desde el punto de vista psicológico, su característica esencial es la influencia, que está vinculada a la idea de poder, porque puede ser la influencia que una persona ejerce sobre otra. Desde el punto de vista politológico es el ejercicio del poder.

En el líder hay, además, una cierta consideración individual y personal. Esto quiere decir, una inclinación personal del líder hacia sus seguidores. Él sabe que su persona y figura son, en cierto sentido, un modelo para los suyos. Por último, la estimulación intelectual está relacionada con la capacidad del líder a pensar creativamente, a ser innovador en las ideas y a transmitir en los colaboradores la conciencia de los problemas y el modo de cómo resolverlos.

El otro componente es la relación individual-grupo; el liderazgo no puede existir sin sensibilidad, sin conocimiento, comunicación y percepción de las necesidades del grupo, una organización o la sociedad. Hay una influencia interpersonal, del crecimiento mutuo y desarrollo personal.

El elemento importante, además del anterior, es el poder. Porque este no solamente se entiende como capacidad de influencia, sino también como una relación. Todos los líderes tienen poder, pero no todos los que detectan poder son líderes. El poder es también algo que sobrepasa al puesto que ocupa un líder, porque es un aspecto de él. Esto se debe a que el liderazgo sobre seres humanos se ejercita cuando personas, con ciertos motivos y objetivos, movilizan recursos institucionales,  políticos, psicológicos y potencian y satisfacen los motivos y necesidades, de sus seguidores. Aquí no nos referimos al poder como manipulación, opresión, sino como una relación cualitativa, en cuanto es valiosa tanto para el líder como para el seguidor.

Se entiende por auctoritas la posesión de cualidades de orden espiritual, intelectual o moral. Lleva siempre adheridas unas cualidades axiológicas: valores morales éticos, estéticos y espirituales. La axiología es la teoría filosófica encargada de investigar estos valores, con especial atención a los valores morales. Etimológicamente, la palabra axiología significa “teoría del valor”, que se forma a partir de los términos griegos “axios”, cuyo significado es valor, y “logos”, que significa estudio o teoría. En este contexto, el valor –o lo que es valorado por las personas– es una decisión individual, subjetiva y producto de la cultura del individuo, que hacen sentir el seguimiento como un deber. Ella, además, se basa en el crédito que ofrece una persona o institución por sus pasados logros y, por tanto, tiene como supuestos la confianza y la credibilidad.

Es decir, tiene auctoritas de esta última especie, quien sabiendo qué hay que hacer, cuándo hay que hacerlo y cómo hay que hacerlo, lo hace efectivamente. De aquí se derivan la idea en torno a la  política, al tipo de líder y cuál es la visión de la política. De aquí se entiende que la auctoritas deriva de la capacidad moral para dirigir, orientar o aconsejar. Si ésta existe, se crea un vínculo entre la persona o institución y la comunidad; se comparten valores y motivación, aparece el liderazgo.

La política tiene dos visiones una de conflicto y lucha y otra, con base al compromiso, negociación, en la convivencia de fuerzas opuestas, en esto tiene que estar claros los políticos, que actúan en sistemas políticos democráticos, se debe dar la búsqueda del orden y los compromisos y eso en la política venezolana actual no existe. Se entiende a la política como creación de un orden en función de determinados valores. El liderazgo, en un político se basa, también en la credibilidad, la cual puede tomar años en ganarla e instantes en perderla y no recuperarla. A través de la perseverancia, persistencia, consistencia, y demostraciones de paciencia de que uno es meritorio de la confianza y respeto de los seguidores, este es el político que tiene auctoritas. Esta se pierde con un paso en falso, un acto inconsistente, un acuerdo roto, una mentira, un encubrimiento. Hay tres tipos de políticos: los profetas, los manipuladores y el estadista (en otra oportunidad podemos ampliar la definición de cada una de estas categorías de liderazgo político)

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Hay dos ideas que deseo enfatizar, por un lado, el político con liderazgo es una función de dirección en un contexto determinado dirigido al logro mutuo. Por otro lado, el liderazgo actual debe tener un carácter ético-moral, que quiere decir no solo el ejercicio exclusivo del poder, sino relación de necesidades y aspiraciones mutuas. Es el manejo sobrio y con sentido de las proporciones del poder, esto lo da la auctoritas, desmesura, puede llevar a no tener sentido de la realidad y se puede perder ambas.

Ahora bien, no todo líder tiene auctoritas y poder, algunas veces tiene auctoritas, pero no tiene poder o viceversa. En una realidad compleja que se presenta esta situación, hay que evaluar cada realidad socio-política en particular, y esto lo vemos en la realidad política internacional. ¿Tiene hoy Putin auctoritas? ¡No! ¿Biden, Macron entre otros? ¡Sí! Los tres tienen poder, pero lo administran y lo usan desde una perspectiva estratégica, de forma diferente, mal empleado por Putin –desde el punto de vista militar– y fue dosificado por Biden, Macron y otros líderes occidentales en sus otras variantes como la persuasión, al crear un clima favorable para el fin de las hostilidades y entrar definitivamente en negociaciones que pongan fin a la guerra. Trump, es un líder que tiene poder, pero no auctoritas.

Hoy no hay  políticos en el escenario venezolano que tengan la auctoritas intelectual o política o combinadas ambas en un actor como la de un Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Luís Beltrán Prieto Figueroa, Arístides Calvani, Lorenzo Fernández, Enrique Pérez Olivares, Jóvito Villalba, Ramón Escovar Salom Ramón J. Velásquez, Luís Herrera Campíns, Teodoro Petkoff, Moisés Moleiro, Américo Martín, Pompeyo Márquez, Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz, José Rodríguez Iturbe, Eloy Torres, hoy en el escenario político nacional salvo alguna excepciones como la de Ramón Guillermo Aveledo, no oteo y observo, en el panorama político actual ningún venezolano( en suelo venezolano, y no hablando de los líderes políticos que están en el exterior) con esas cualidades, por eso la desafección y escepticismo de la opinión pública venezolana en estas horas de expectativa de cambio y la sociedad civil del hecho político concreto y en general de la política, como fenómeno que gobierna a las sociedades contemporáneas y de su liderazgo. Supieron manejar el poder con la auctoritas y lo dominaron.

Políticos, en ese sentido, que tuvieron y tienen algunos un uso racional del sentido de las proporciones del poder, con mesura y auctoritas.

Lamentablemente, hoy, no tenemos políticos de este talante, y estatura. Menudo reto de las nuevas generaciones de políticos venezolanos, tanto en la oposición como en el gobierno, donde abunda la ordinariez y la mediocridad, lenguaje vacío, sobre todo en este último fundamentalmente. Adolecemos de Statemanship.

jesusmazzei@gmail.com

 

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