Pérez Vivas: “El lapso que establece la constitución”
“El lapso que establece la constitución” es la frase pronunciada el pasado viernes 25 de septiembre por el inefable Jorge Rodríguez, el gran responsable de la usurpación del poder en nuestro país, para comunicarnos que no habrán elecciones en estos tiempos. De esta forma pretendió vestirse de personaje respetuoso de la Constitución sin percatarse que es la misma carta fundamental la que le quita su careta y lo deja al descubierto.
En esa fecha, la mesa de negociaciones emitió un comunicado con los resultados de su última jornada de reuniones, orientada fundamentalmente a la renovación del Tribunal Supremo de Justicia.
En dicho documento no se informó en absoluto sobre la agenda para la celebración de las elecciones que, por mandato de la Constitución, ya deberían haberse celebrado: me refiero a la elección presidencial.
Con el cinismo que lo caracteriza, Jorge Rodríguez ofreció una declaración para responder a la interrogante de un periodista respecto a la materia electoral. Textualmente, dijo lo siguiente:
“Claro que habrá elecciones. Mira, habrá cuatro elecciones: elecciones parlamentarias, elecciones de alcaldes, elecciones de gobernadores y elecciones presidenciales en el lapso que establece la Constitución”.
Si este señor, que para la desgracia de Venezuela ejerce la presidencia del Poder Legislativo —pero que además es el verdadero cerebro detrás del triunvirato usurpador de la Presidencia de la República— tuviese un mínimo de decoro, tendría que reconocer que el período constitucional de la interina está total y completamente vencido.
No hay ninguna duda de que el interinato en funciones tiene vencido el lapso establecido en la Carta Magna. De acuerdo con lo previsto en los artículos 233 y 234, cuando se presenta la ausencia del presidente en los primeros cuatro años del período constitucional, solo puede cubrir esa falta el vicepresidente o la vicepresidenta hasta por un máximo de 180 días. No hay forma, por muchos argumentos torcidos que se inventen, de prolongar esa ausencia por más tiempo y, en consecuencia, impedir la convocatoria a la elección de un nuevo magistrado. La ausencia de Nicolás Maduro es definitiva y absoluta desde el mismo 3 de enero de 2026, cuando fue extraído por Estados Unidos para ser presentado ante una corte en Nueva York.
Sin embargo, a pesar de la sentencia emitida por la Sala Constitucional, la Asamblea Nacional presidida por Rodríguez ha violentado de manera flagrante la Constitución al no considerar la naturaleza de dicha ausencia y, en consecuencia, negarse a declarar la vacante absoluta de la Presidencia. Una vez que esto ocurre, el lapso para convocar a elecciones es de apenas 30 días, tal como lo establecen los citados artículos 233 y 234.
Jorge Rodríguez y toda la usurpación han desconocido de manera brutal el texto constitucional, llegando al extremo de no calificar la ausencia y omitir la obligación de convocar al proceso electoral. Este personaje se burla de la inteligencia nacional con una sonrisa cínica, expresando que habrá elecciones en “el lapso que establece la Constitución”, como si aquí no hubiesen ocurrido los hechos del pasado 3 de enero del presente año.
Si fuese cierta la afirmación de Rodríguez de que la convocatoria a elecciones presidenciales se haría de acuerdo con los lapsos constitucionales, no cabe duda de que estos comicios ya se hubiesen celebrado. Su declaración revela la flagrante violación de la Constitución y la aviesa intención de perpetuarse en el poder, vulnerando principios elementales como la alternabilidad y la soberanía popular, consagrados desde el preámbulo de nuestra carta fundamental.
Definitivamente, esta camarilla utiliza la Constitución como un pañuelo ajustable a su necesidad de contener el estornudo de cada momento. Es decir, la letra de la Carta Magna se aplica a su conveniencia, sin importar sus mandatos categóricos. Alegan sus principios cuando les interesa, pero cuando se trata de hacer respetar los derechos de la sociedad, apelan a la mentira, a la burla, a la simulación de una negociación y a la manipulación.
Es lamentable que se requiera una mesa de diálogo para liberar presos políticos o desbloquear sitios web informativos censurados arbitrariamente por el régimen, del cual son cómplices y partícipes la interina, el ministro del terror y el presidente de la Asamblea Nacional. Para restablecer nuestros derechos solo se necesita voluntad política, no un proceso pensado para alargar la usurpación. Ellos son los responsables de la censura, de la violación de los derechos humanos y de las arbitrariedades más brutales padecidas por nuestra sociedad.
Pretenden seguir valiéndose de la fuerza para usurpar el poder, pero el momento actual nos convoca a perseverar en la lucha para derrotar esta cínica conducta. Nuestra causa es la libertad y la justicia. Para ello exigimos una solución pacífica y democrática a la que se niegan los usurpadores. Esa solución es convocar de inmediato la elección presidencial, porque esa magistratura está vacante y el tiempo de la suplencia (es decir, el lapso que manda la Constitución) está más que vencido.
Este pueblo nuestro ha tenido una paciencia impresionante, pero todo tiene su límite. El «Rodrigato» está abusando de esa paciencia y eso explica la protesta ciudadana extendida a lo largo y ancho del país. Ojalá el gobierno de los Estados Unidos entienda que los tiempos de nuestro pueblo no son los mismos de su agenda. Son ya 27 años soportando a esta camarilla inescrupulosa. La nación está al borde y exige el fin de ese interinato.
La elección presidencial libre y transparente es la válvula de escape que puede garantizar la paz y la recuperación definitiva de nuestra Venezuela.
