Política

Venezuela – Reporte Especial: Primer requisito, no engañar

MUD-hoja-de-rutaTibisay Lucena, a nombre del CNE y con un desparpajo mayor del habitual, le dice al país que es posible que la recolección del 20% de las firmas para activar el referendo revocatorio se lleve a cabo hacia finales de octubre; pero eso sí, siempre y cuando se llenen los requisitos que el mismo CNE coloca para retardar ese referendo.

Esa decisión no es obra sólo del CNE sino que fue adoptada hace un mes en reunión del Alto Mando Cívico-Militar de la Revolución, en una jornada que duró 12 horas, presidida por Maduro, Diosdado, Cilia y Padrino. Su decisión es que no haya referendo ni éste ni el año que viene y que sólo se pueden hacer elecciones que el gobierno gane, por tanto tampoco irían las de gobernadores. El foco es que una revolución no puede estar a merced de los medios y empresas que promueven la “guerra económica”.

El representante de la MUD ante el CNE, Vicente Bello, dijo  en una entrevista publicada por el diario 2001 que: “Ya no hay tiempo para que se realice el revocatorio y las elecciones a gobernadores este año, debido a que la preparación técnica y logística de las mismas puede tardar entre cinco y seis meses. Lo más pronto que pueden hacerse es en junio del 2017”. Agregó “Las regionales requieren al menos de seis meses de preparación. Si la elección es en diciembre, las postulaciones debieron hacerse en agosto. Que el CNE se sincere y diga que las regionales no se harán este año… El CNE no tiene presupuesto y tampoco ha notificado a los miembros de mesa que se sortearon en marzo. Su notificación y adiestramiento toma unos cinco meses y debió empezar en mayo. No se hizo… [y] no se ha[n] elaborado las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística para definir las circunscripciones que se usarán en la elección de los consejos legislativos, y los proveedores del material electoral que utiliza el CNE. Necesitan dólares para importarlos y en este momento el gobierno no se los ha entregado”.

Lo que Bello señala es que ya no hay tiempo por razones técnicas, debido a que hubo una decisión política previa del gobierno para impedir el revocatorio y las elecciones regionales. La Unidad no tuvo una estrategia adecuada o si la tuvo, careció de fuerza para imponerle a Maduro el revocatorio este año.

La explicación de la falta de estrategia es que hay demasiadas diferencias internas: no todos se han montado en el RR; unos dicen que Capriles lo maneja como proyecto personal; otros argumentan que no hay que cerrarse si el RR es en 2017. Hay la sospecha de que al menos ciertos dirigentes pudieran querer que el cambio se produzca en 2019 para estar más fortalecidos electoralmente. También hay quienes presuponen que si el monopolio de las decisiones lo mantienen el G-4 (Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo) y los tres gobernadores de oposición, Capriles, Falcón y Guarulla, sin incorporar a otros líderes, no se logrará la verdadera y deseada unidad.

La respuesta a Lucena por parte de varios dirigentes opositores ha sido la de aseverar que el referendo va este año sin ninguna duda o que el referendo no le pertenece al CNE sino al pueblo. Tales frases carecen de sentido si no se dice cómo se obligará a Maduro a aceptar el RR y es falaz afirmar que el referendo no le pertenece al CNE cuando se le pide a esta institución que lo organice, establezca los lapsos, y finalmente lo haga. La única forma de que haya RR en 2016 es imponérselo al Alto Mando Cívico-Militar de la Revolución lo cual requiere medidas extraordinarias por parte de la Unidad. Se tiene conocimiento de que existe una operación militar con participación de la Milicia Nacional para impedir la marcha hacia Caracas y controlar cada ciudad el 1º de septiembre. Hay resistencias en importantes núcleos de la Guardia Nacional Bolivariana, pero el diseño de los planes operacionales sigue bajo la directa supervisión del general Padrino López.

Dentro de la Unidad comienza a emerger la idea de que es necesario explorar estrategias distintas que no sean tan previsibles y que apunten verdaderamente a un pronto cambio democrático de gobierno. Aunque parezca mentira todavía es una discusión incipiente. En la Comisión de Estrategia de la Unidad se estima que hay que pensar fuera de la caja (out-of-the-box) para salir del círculo vicioso de objetivos que no se alcanzan después de haber alcanzado el del 6 de diciembre de 2015. Hablar con claridad es el reto más substancial de la Unidad.

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