Villasmil: La educación, raspada por el Informe PISA

Leo, hace pocos días, esta noticia alarmante en ABC:
“El nivel educativo en España toca fondo con el mayor desplome de la historia en el informe PISA”
“Los resultados descienden en todo el mundo, aunque en nuestro país la «tempestad» es más intensa.”
“El sistema educativo español se halla en un estado crítico y de «emergencia». Como reflejan los resultados de último informe PISA, el termómetro de la educación en la OCDE, nuestro país ha obtenido el peor resultado de su historia y ha sufrido la caída más abrupta. El fracaso es total y sin matices en estas pruebas que realizan jóvenes de 15 años (…)
“Con el agravante, además, de que la comprensión lectora —que es la puerta de entrada para el resto de materias— se está desplomando en la mayoría de países. Si se compara con la última edición de PISA, los datos en Lectura han caído 14 puntos de media en las naciones que participan en las pruebas, una cifra preocupante pues bajadas por encima de diez puntos se consideran verdaderos fracasos educativos”.
Tiene razón Félix de Azúa en nota reciente en The Objective: “El hundimiento de la educación en Occidente es pavoroso.” “Si Occidente se puso a la cabeza civilizada del mundo fue porque combatió la ignorancia mejor que nadie.”
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¿Qué es el “informe PISA”? La omnipresente inteligencia artificial nos aclara:
“El Informe PISA (Programme for International Student Assessment, o Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) es un estudio comparativo global coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Su propósito principal es evaluar los sistemas educativos de decenas de países mediante la medición del rendimiento de estudiantes de 15 años en tres áreas clave: lectura, matemáticas y ciencias. A diferencia de los exámenes escolares tradicionales, PISA no busca memorización de contenidos ni evalúa el dominio de un plan de estudio específico; en su lugar, mide la capacidad de los jóvenes para analizar, razonar, resolver problemas de la vida real y aplicar sus conocimientos en contextos cotidianos.
El examen se realiza cada tres años desde el año 2000; más que establecer una simple clasificación o ranking entre países, los datos recopilados en PISA ofrecen a los gobiernos e investigadores diagnósticos rigurosos sobre la equidad, calidad e inclusión de sus escuelas. Esto convierte al informe en una herramienta fundamental para diseñar políticas públicas, comparar la efectividad de las reformas educativas e identificar buenas prácticas a nivel internacional que permitan preparar mejor a las nuevas generaciones para las exigencias de la economía moderna.”
Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, y cerebro del informe PISA, cree que la inteligencia artificial amenaza con “convertir a las nuevas generaciones en meros consumidores pasivos de algoritmos”.
Pero cuidado, no nos apresuremos en buscar chivos expiatorios: Culpar a la inteligencia artificial por el deterioro de los resultados en el Informe PISA es una simplificación no muy atinada. La IA es una herramienta tecnológica; los factores determinantes en el rendimiento académico siguen siendo la calidad docente, el diseño curricular, la equidad del sistema y, de manera central, el entorno familiar.
Los padres desempeñan un rol insustituible en las necesidades educativas y en la formación del carácter (virtudes como la disciplina, la templanza, la empatía, la solidaridad, el esfuerzo y la curiosidad intelectual). Mientras la escuela transmite contenidos analíticos, el hogar es el espacio primario donde se inculcan los hábitos de estudio, la autorregulación en el uso de pantallas y el valor de la perseverancia frente a la frustración.
Ninguna plataforma tecnológica puede reemplazar el acompañamiento afectivo, la supervisión consciente ni el ejemplo moral de la familia. Sin una estructura familiar que consolide la atención, el respeto al conocimiento y la resiliencia, cualquier innovación pedagógica resulta insuficiente para garantizar un aprendizaje profundo.
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¿Y en el caso de Venezuela, todavía esperanzados sus ciudadanos en un futuro y cercano retorno de la democracia, qué podemos aprender de este desbarajuste señalado en el Informe PISA? La situación educativa presente en nuestro país es desastrosa. No abundaremos en lo que por desgracia está a la vista de todos, empezando por el mediocre nivel educativo y cultural de los diversos liderazgos sociopolíticos. Claro, hay excepciones, pero poco frecuentes.
Podría decirse que a una Venezuela democrática que debe reconstruir su sistema educativo, el Informe PISA ofrece tres lecciones fundamentales:
- La educación moderna exige abandonar el adoctrinamiento y la memorización pasiva, priorizando el pensamiento crítico, la comprensión lectora y la resolución de problemas aplicados a la vida real.
- PISA demuestra que sin diagnósticos estandarizados e independientes es imposible corregir fallas estructurales. Medir el rendimiento de estudiantes y docentes de forma transparente es indispensable para asignar recursos donde más se necesitan.
- La superación de la pobreza pasa por garantizar escuelas con infraestructura básica, docentes bien capacitados y apoyo a las poblaciones vulnerables. La brecha de rendimiento socioeconómico se combate profesionalizando al magisterio y despolitizando las aulas.
¿Cuáles son los países del mundo con mejor nivel de enseñanza educativa en el mundo, y siguiendo su ejemplo, cuáles serían las prioridades para la educación venezolana?
Según el Informe PISA, los países con mejor nivel educativo son Singapur, Japón, Taiwán, Corea del Sur, Estonia e Irlanda.
Siguiendo su ejemplo, las instituciones venezolanas deberían priorizar:
Jerarquización del docente: Elevar salarios, exigencia e ingreso por mérito. Profesionalizar el magisterio requiere que los docentes – a todos los niveles- no sigan siendo tratados como pordioseros sin derechos a un salario decente, mínimo.
Aprendizaje aplicado: Sustituir el adoctrinamiento por pensamiento crítico, matemáticas y comprensión lectora. El retorno del pensamiento humanista y las materias respectivas (como filosofía, latín o griego) es esencial.
Infraestructura y equidad: Garantizar servicios básicos y recursos en todas las escuelas para reducir la brecha socioeconómica.
Autonomía y evaluación: Despolitizar la gestión escolar e implementar auditorías estandarizadas continuas.
Tengámoslo muy claro: no se puede reconstruir Venezuela sin reconstruir su sistema educativo, sus instituciones, su cultura, su meritocracia.
