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Las garzas hermosas, las majestuosas y algo más

 

Garza pechicastaña

 

Anteriormente señalamos que las garzas tienen picos rectos y puntiagudos, cuellos generalmente largos y delgados, con una curva en S para atacar velozmente a sus presas, y que siempre están en o cerca de agua dulce o salada.

Venezuela, conocida mundialmente por sus reinas de belleza, tiene también la garza más hermosa del mundo.

Garza pechicastaña (Agamia agami) (66-76 cm). Única en su género. Largo cuello y pico largo y puntiagudo, verde grisáceo. Piel facial verde amarillenta y patas cortas amarillentas. Parte superior de bellos colores; escapulares granates; la cabeza es negra, con una larga cresta occipital grisácea; la parte inferior es castaña. El cuello y parte inferior del cuerpo color azul oscuro; la garganta y la línea media del frenillo blanco plateado. Plumas azul plateadas entrecruzadas en el frente del cuello son de belleza indescriptible, como muestra su fotografía.

Es solitaria y retraída. Permanece agazapada durante largo tiempo, sumergida al borde de arroyos boscosos. Se mueve lentamente, evitando ser detectada, rara vez en lugares abiertos.

Residente poco común, muy localizada, hasta 1.000 m, en áreas húmedas y fangosas, en márgenes de arroyos de bosques de galería. Por ej: Hato Piñero y Hato Cedral.

 

Garza silbadora (Syrigma sibilatrix) (53-58 cm). Es multicolor, con gorra oscura, pico grueso rosado y piel desnuda azul alrededor de los ojos. Tiene patas verdosas, bastante cortas; cuello, pecho y escapulares beige dorado; partes superiores gris azulado; parte inferior de la espalda y rabadilla blancas. Su llamada frecuente en vuelo es un silbido agudo y estridente.

Habitante de tierra firme: pastizales y áreas agrícolas, también a veces en pantanos. Permanece erguida brevemente o camina lentamente, capturando insectos o invertebrados.

Residente hasta 500 m, muy esparcida por el país, pero más al norte del Orinoco.

 

Garciola  real (Pilherodius pileatus) (56-61 cm). Robusta, de patas cortas grises; espalda y alas plateadas; piel facial azul cobalto brillante y pico azul grisáceo. La corona es puntiaguda, negra, con 2 o 3 plumas occipitales largas. El resto del plumaje es blanco, con tinte cremoso durante la reproducción

Es solitaria, cautelosa y muy asustadiza. Habita en zonas boscosas; a veces, en grupos dispersos, se posa en árboles desnudos. Se alimenta de peces pequeños e insectos en orillas de pantanos, estanques boscosos y ríos; no es especialmente activa. Residente hasta 500 m, registros dispersos al norte del Orinoco y noroeste del Amazonas.

Garzón cenizo (Ardea herodias) (102-127 cm). Imponente y esbelto. Cuello largo; ojos amarillos; pico corto amarillo oscuro; patas verde oliva. La cabeza y la garganta son blancas; banda negra lateral en la coronilla, con pluma occipital puntiaguda. El cuello es grisáceo, rayado de negro; las partes superiores y las patas gris azulado y los muslos castaños.

Es una especie solitaria y cautelosa que forrajea en humedales poco profundos. Emplea la técnica de acecho en aguas poco profundas o vadea lentamente. Suele ser autelosa y no permite que se le acerquen.

Migratoria invernal hasta 300 m, en pequeñas cantidades, de agosto a marzo, en la costa caribeña; su número aumenta antes de la migración, con hasta 25 avistamientos diarios en Falcón. Es residente en Islas de Venezuela.

 

Garza Morena - eBirdGarza morena (Ardea cocoi) (102-127 cm). Majestuosa y grande. Pico naranja, con base grisácea, y ojos amarillos. Se parece al Garzón cenizo, se diferencia por el plumaje: lados de la cabeza negros hasta debajo de los ojos; largas plumas occipitales negras en reproducción; cuello y parte superior del pecho blancos. Partes inferiores negras y muslos, blancos.

Pescadora solitaria y paciente. Vadea lentamente largos períodos, cerca del agua o en aguas someras, buscando peces o pequeños vertebrados. A veces en grupos con otras garzas.

Residente común hasta 1.200 m, distribuida en casi todos los hábitats de agua dulce y salobre, incluidos manglares, estuarios, lagos, marismas y ríos de todo el territorio.

Debemos proteger las aves acuáticas para conservar la biodiversidad con la cual Dios nos bendijo.

 

 

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